jueves, 30 de marzo de 2017

Ética e investigación médica en la Alemania Nazi

En la entrada de hoy, gracias también por el interés que me ha despertado mi hermana (estudiante de Farmacia) sobre la historia de la industria farmacéutica, vamos a ver su desarrollo a principios del siglo XX, centrándonos en la Alemania Nazi (algo que seguramente a nuestros seguidores despertará tanto interés como diversas opiniones), pero que a mí, personalmente, me ha interesado bastante.

Como consecuencia de las revoluciones liberales europeas, nacieron políticas encaminadas a dar cobertura sanitaria a las sociedades europeas. Dichas políticas fueron surgiendo por ejemplo durante al República de Weimar (1918-1933) y su modelo llegó a exportarse a otros países europeos. 

Durante esta República se desarrollaron nuevos tratamientos clínicos, conformes a unos principios de ética médica (propios de ese momento), en el que se comienzan a tener presente la consideración de riesgos y su relación con los beneficios que se pueden obtener del resultado del tratamiento. También se comienza a tener en cuenta al paciente, teniendo presente su consentimiento ante cualquier nueva terapia experimental, realizándolas únicamente si eran urgentemente necesarias; cumplimentar informes detallados o publicar los resultados respetando la dignidad de los pacientes, entre otras. 

Todas ellas, formaron parte de una serie de normas reguladoras en cuanto a la experimentación médica con finalidad terapéutica. Dichas normas fueron puestas en la Circular del Ministerio del Interior Alemán, en 1931, sobre Normas de Nuevos Tratamientos y Experimentación Humana.
Extracción de principios activos de plantas para medicamentos
La llegada de Hitler al poder en 1933 produjo una ruptura con estas prácticas, poniendo en práctica otras con la idea de justificar "la raza aria". De esta manera, se aprobaron leyes como la Gesetz zur Verhütung Erkrankung Nachwuchses o más conocida como Acta de esterilización, promulgada en ese mismo año. 

A través de dicha ley, un tribunal (compuesto por dos médicos y un juez), se esterilizaba obligatoriamente a pacientes que se les había diagnosticado diversas enfermedades como debilidad mental congénita, esquizofrenia, epilepsia hereditaria, pronunciadas malformaciones corporales hereditarias u otras como la ceguera o sordera congénitas. Algo que, actualmente, diríamos que es descabellado. Dichas prácticas se mantuvieron en la práctica hasta el comienzo de la II Guerra Mundial, llegando a esterilizar, como defiende X. Sierra, a unas 400.000 personas (0,5% de la población total)[1]

Junto a ello, a partir de una ley emitida el 15 de julio de 1933, el Estado comenzó a desarrollar cárteles industriales obligatorios, es decir, producir una serie de cantidades de diversos productos como acero, cemento, derivados del yodo, hierro, cristal, productos químicos o farmacéuticos. Concretamente, en el sector del que hoy estamos hablando, Alemania se adhirió a 14 cárteles internacionales de productos farmacéuticos [2]. 
El interior del campo de Auschwitz en la actualidad (Archivo propio de Licencia Histórica)

Así, el Estado con los diferentes cárteles acordaban las condiciones de venta o sus precios. Con el comienzo de la II Guerra Mundial, al desarrollarse una economía de guerra en el país, se daba prioridad a las necesidades del ejército.

Al mismo tiempo que se promulgaban estas leyes se fueron creando los primeros campos de concentración como el de Dachau, que gradualmente se pusieron bajo la jurisdicción de las SS. Así para 1939, fecha inicial de la II Guerra Mundial, se habían establecido ya otros cinco campos de concentración,aunque el que nos venga siempre a la mente sea Auschwitz (que fue construido un año posterior): Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Flossenbürg (1938), Mauthausen (1938) y Ravensbrueck (1939). 

Ya durante el enfrentamiento bélico, este sistema se fue expandiendo rápidamente y se fueron convirtiendo en lugares donde fueron retenidos y asesinados millones de personas, en su mayoría judíos, lo que llamamos Holocausto, como bien sabemos (aunque también había otras minorías como gitanos u homosexuales, entre otros) [3].

Dentro de esos campos de concentración o exterminio, los prisioneros trabajaban como esclavos y en condiciones infrahumanas. Sin embargo, trajo beneficio para las SS y el régimen nazi que destinaban en la industria farmacéutica con el objetivo de realizar nuevos ensayos clínicos y experimentos sobre esos prisioneros, utilizándolos, como solemos decir, de cobayas.

En cuanto a medicamentos, la industria farmacéutica de este momento, comenzaron a experimentar con vacunas como en el hospital de Cyste o en el gueto de Varsovia, ensayando sulfamidas, que causaron la muerte de muchos de los sujetos de los experimentos. Otras prácticas realizadas por los médicos nazis como por ejemplo Eugen Haagen, en los diferentes campos de concentración, fue infectar a los prisioneros con la enfermedad del tifus para experimentar diversas vacunas sobre ella. 

I. G. Farben en Frankfurt, 1959-60
Esta barbaridad se puede ver claramente a través del testimonio de uno de los testigos de esta brutalidad como lo fue Heugen Kogon, que extraemos de El Viento en la Noche, una página de aproximación literaria testimonial:

"Para mantener los cultivos de tifus, se utilizaba una tercera categoría de sujetos de experimentación. Eran las llamadas "personas de tránsito", entre tres y cinco personas por mes. Se las contagiaba únicamente con el fin de asegurar un suministro constante de sangre infectada de tifus [...]".

Como es lógico, casi el 100% de las personas sometidas a este experimento murieron.

Envases de Zyklon B.
Otra de las atrocidades que desarrollaron fue el pesticida Zyklon B, patentado por la industria farmacéutica I. G. Farben, por la que obtuvieron bastantes beneficios.Dicha empresa, colaboró con las SS en Auschwitz y fue la única compañía alemana que tuvo un propio campo de concentración, en el que murieron alrededor de 30.000 personas y otras fueron enviadas a las cámaras de gas. Dicho pesticida Zyklon B provocó la muerte de millones de judíos, gitanos y soviéticos.

Tras la guerra, las naciones aliadas iniciaron los llamados Juicios de Núremberg, que tuvieron lugar entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946. En él, se juzgaron a los principales culpables de crímenes que atentaban contra la humanidad, la paz y de guerra. La autoridad del Tribunal Militar Internacional organizado, surgió como consecuencia del Acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945. De las deliberaciones de estos juicios surgió el llamado Código Núremberg, publicado el 20 de agosto de 1947, donde se recogieron 10 principios sobre la experimentación médica en seres humanos, creando una nueva ética sobre esto. El texto está disponible en PDF, pulsando aquí

A través de él se le comienza a dar más valor a la persona que a la ciencia, considerándose el primer marco normativo en cuanto a investigaciones médicas, reconocido internacionalmente. Un año después, y vinculado a este tema, el 10 de diciembre de 1948 se aprobó en una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). En ella se reconocía el carácter inviolable de la vida humana y la integridad de las personas, respetando de este modo, a todo ser humano. 

Eleanor Roosvelt con una copia en español de la DUDH
Sin embargo, los principios de la investigación en seres humanos no quedarían fijados hasta la Declaración de Helsinki de 1964, proclamada por la Asociación Médica Mundial (AMM). A través de ella, se crearon nuevos principios éticos para guiar a la comunidad médica y a personas que se dedican a la experimentación con seres humanos; y también, a regular esas investigaciones. De esta manera, y con el fin de mantener estos principios, se ha ido sometiendo a varias revisiones, que han llegado hasta el año de 2008.

En este punto y ya, como colofón, ¿podemos separar ética de ciencia? ¿La bioética ayuda a desarrollar nuevas investigaciones o las contrarresta? En mi opinión, creo, al igual que M. L. Pfeiffer que "la ciencia y los científicos, deben estar sostenidos por la comunidad para retornar a la comunidad como beneficios solidarios. Ni las instituciones, ni los científicos, ni las grandes empresas pueden usar la ciencia como instrumento para su propio beneficio, por razones que vienen principalmente de la ética pero que no son ajenas ni debieron llegar a serlo, de la misma ciencia" [4]. 

Después de exponer un poco el tema, me han surgido estas y otras preguntas, que espero sean objeto de debate y discusión (ético, ya que estamos) pero sobre todo de aprendizaje. 

PD: Doy gracias a mi hermana por darme temas con los que aprender, indagar y preguntarme, porque sino la vida no sería interesante. 

Fuentes consultadas:

[1] X. Sierra: "Ética e investigación médica en humanos: perspectiva histórica", Actas Dermosifiliográfica, vol. 102, nº 6, julio-agosto 2011, pp. 395-480.
[2] A. Piga Rivero y Mª Teresa Alfonso Galán. El desarrollo de la industria farmacéutica en Alemania. Universidad de Alcalá.
[4] L. Pfeiffer: "Investigación en medicina y derechos humanos", Andamios, vol. 6, nº 12, México, diciembre 2009.

lunes, 27 de marzo de 2017

Seminario Metodológico: “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI

Tenemos el placer de presentaros la crónica que hizo Jorge Pajarín Domínguez (Ayudante de Investigación. Universidad Rey Juan Carlos) del Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI

Sin más, os dejamos con la misma.

Un saludo.


El pasado 21 de marzo, tuvo lugar en el Campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) el Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI”, dentro de las actividades organizadas por el grupo de la URJC dentro del proyecto “La herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a capital (Historia, Patrimonio y Turismo)” (H2015/HUM3415) de la Convocatoria de Programas de I+D en Ciencias Sociales y Humanidades 2015 de la Comunidad de Madrid, y el proyecto de Excelencia del MINECO “Del patrimonio dinástico al patrimonio nacional: los Sitios Reales” (HAR2015-68946-C3-3-P).

El seminario, coordinado por el profesor Gijs Versteegen (URJC), se compuso de tres ponencias encaminadas a estudiar y analizar el papel de los espacios cortesanos como lugares de sociabilización. 
La profesora Díez Yáñez en un momento de su comunicación, junto a los profesores Versteegen y Torres Corominas. Fuente; Jorge Pajarín
La primera de las intervenciones corrió a cargo de María Díez Yáñez (Universidad de Münster) y llevó por título “Liberalidad, magnificencia y magnanimidad. De la Baja edad Media al Renacimiento”. En ella, desde un enfoque filológico, quiso descifrar la influencia que tuvo la Ética aristotélica en la formación cultural y educación nobiliaria y principesca de la Castilla desde el siglo XIII hasta el siglo XV. Tras una introducción que detallaba cómo llegó el aristotelismo al reino castellano en la Baja Edad Media, destacando el papel de las traducciones y comentarios, y distinguiendo el ámbito universitario del nobiliario, la profesora Díez Yáñez se centró en la evolución que las virtudes aristotélicas de liberalidad, magnificencia y magnanimidad tuvieron en el sistema cortesano del periodo.

Para ello, la profesora de la Universidad deMünster hizo un detallado recorrido por las bibliotecas de la élite nobiliaria en las que pudimos recuperar nombres como Alonso de Cartagena, Fernán Pérez deGuzmán, el Marqués de Santillana, Enrique de Villena, Pedro Fernández deVelasco (I Conde de Haro), etc. Por medio de sus traducciones y comentarios, descubrimos el papel que tuvieron las citadas virtudes aristotélicas, readaptadas en muchas ocasiones a la doctrina cristiana dominante en la mentalidad de la época, para la cultura cortesana y justificar la figura preeminente del rey, que no sólo juzgaba, legislaba y protegía a la comunidad, sino que era considerado un guía para los súbditos en aras del bien común. 


Atenta a la cuestión de la jerarquía y elitismo que suponía el aristotelismo como justificación de la supremacía de la Monarquía frente a la nobleza, la profesora Díez Yáñez concluía su intervención con la siguiente reflexión: ¿dista mucha esa sociedad cortesana a los conceptos de corrupción y democracia que se manejan en la actualidad?

Los profesores Díez Yáñez, Gijs Versteegen y Torres Corominas (de izq. a dcha).Fuente; Jorge Pajarín
Directamente relacionado con el trabajo de la profesora Díez Yáñez, Eduardo Torres Corominas (Universidad de Jaén) profundizó sobre la estrecha unión existente entre la literatura y la Corte. Según su explicación, por un lado, ésta necesitó de la literatura para su refinamiento, gracia y formación cultural de acuerdo a los nuevos cánones del decoro y ceremonial cortesanos que se demandaban a partir de los ideales del Renacimiento, que abarcaban, ya no sólo funciones militares, sino actividades que iban desde conversar, bailar, escribir o cabalgar hasta observar, simular y disimular. Pero también la literatura encontró en la Corte el escenario propicio para su desarrollo y supervivencia, como demuestra el hecho de que muchos literatos de la época estaban plenamente integrados en el seno de la nueva sociedad cortesana y participaban activamente en la vida política del reino: por ejemplo, Alfonso de Valdés, Diego Hurtado de Mendoza, Jorge de Montemayor o Miguel de Cervantes habían entrado en el servicio de la Corona; otros, como Garcilaso de la Vega y Francisco de Quevedo, frecuentaron distintas casas nobiliarias; y también los hubo que ingresaron en diversas órdenes religiosas, como son los casos de fray Luis de León, San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús

Tal y como demostró el profesor Torres Corominas, su visión del mundo y su obra literaria estaban condicionadas por el nuevo sistema de valores y el refinado estilo de vida áulico. De esta manera, la Corte se situaba como un espacio integrador y un escenario propicio para la socialización en el que el protagonista absoluto era el moderno gentiluomo o cortesano. La exposición se centró sobre todo en analizar la Corte imperial de Carlos V, de especial interés por su continuo contacto con las corrientes culturales extranjeras dominantes del periodo, que hizo posible la introducción en Castilla de las corrientes erasmistas, antes de ser prohibidas, y, especialmente, la influencia petrarquista y de la poesía italianizante, con los consiguientes nuevos géneros, métricas y temas que se dejaron notar en el denominado Parnaso castellano. 


En este sentido, de acuerdo al discurso de la ponencia, la Corte aparecía dibujada como un escenario privilegiado en el que la literatura pudo desarrollarse ampliamente, como reflejan las manifestaciones culturales cortesanas típicas, tales como las fiestas cortesanas, la reunión de las academias literarias o las justas poéticas, para después servir de referencia al resto de sectores literarios de la sociedad. Sin embargo, como advirtió el profesor Torres Corominas, a lo largos de los años y ante la nueva realidad social y literaria, se llevaría a cabo una reinterpretación del clasicismo que se manifestaría en la asunción del bucolismo y a la necesidad de escapar del desengaño que suponía la Corte, considerada un teatro, un mundo de apariencias, etc. Reflejo de ello serían La Diana de Jorge Montemayor, el Lazarillo de Tormes o El Abencerraje. Se creaba así el terreno propicio para el nacimiento de la literatura pastoril.


El profesor Gijs Versteegen durante la explicación de su ponencia. A sus lados, la profesora Díez Yáñez y el profesor Torres Corominas. Fuente; Jorge Pajarín
Y por último, el profesor Gijs Versteegen, mediante su ponencia “Los Sitios Reales: espacios magníficos de la conversación”, quiso demostrar cómo los Reales Sitios supusieron lugares idóneos en los que poder desarrollar todo tipo de actividades artísticas que formaban parte de la magnificencia principesca y que manifestaban un arte de vivir determinado

En primer lugar, procedió a explicar el concepto de “conversación”, entendido como sinónimo de “sociabilidad”, en tanto en cuanto agrupaba prácticas tan diversas como la literatura, la danza, ejercicios caballerescos, grandes banquetes, fiestas cortesanas, etc. Para esta idea, el profesor Versteegen quiso destacar el contraste entre las funciones que desempeñaba el ceremonial, pues si bien servía como instrumento de distancia y diferenciación del rey con sus súbditos, aquel no dudaba en propugnar la importancia de la cercanía que implicaba la conversación. De esta manera, resolvía, haciendo referencia a Castiglione, cómo la cultura cortesana se trataba de un “juego de contrastes” en el que era fundamental la discreción, concebida como la capacidad de adaptar el comportamiento. 
Cartel del seminario.
Para apoyar su tesis, Versteegen analizó dos obras de la literatura cortesana: primero, el manual de buen gobierno que fray Antonio de Guevara dedicara al emperador Carlos V (El Relox de príncipes), donde resaltaba la importancia de la educación esmerada del príncipe en base a aquella que recibió el famoso emperador romano Marco Aurelio, destacando, entre otros aspectos, el papel de la buena conversación, no como placer, sino como instrumento político para el buen gobierno principesco, pues el príncipe, como buen padre, debía ser accesible para sus súbditos; y, por otro lado, la célebre obra de Baltasar Castiglione, El Cortesano, quien defendía, a diferencia de la obra de Guevara, la conversación como un placer que contribuía a la felicidad del hombre. A partir de sus lecturas, el profesor de la URJC concluyó en cómo el palacio y/o la residencia real se constituía como el lugar del buen gobierno y, convertido en objeto de creación y expresión de la belleza, como el lugar idóneo para la buena conversación.

En definitiva, gracias a la interdisciplinariedad y complementariedad que caracterizaron a las tres ponencias desarrolladas en el Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI”, los asistentes pudieron descubrir las nuevas líneas de investigación que desde hace unos pocos años se vienen desarrollando y que contemplan la Corte, no sólo para comprender la configuración política de la Europa Moderna, sino como un fenómeno cultural y social determinante para el devenir de un periodo tan apasionante como fue el Renacimiento y el Siglo de Oro español. 

jueves, 23 de marzo de 2017

¿La mayor revolución de la historia?

Quisimos coches voladores, ahora tenemos que conformarnos con 140 caracteres.

Comenzaba Charles Dickes su obra Historia de dos ciudades con este párrafo, que siempre me ha parecido rayano en la perfección:
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.
Y es que, efectivamente, solemos pensar que vivimos, por así decirlo, en la mejor peor época de la historia. Frente a los grandes avances en medicina, tenemos el cambio climático; junto a la época del mundo donde hay mayor número de personas gobernados por la democracia y la libertad, arrastramos aún las consecuencias de una crisis económica de la que no tenemos todavía claro el precio final; en paralelo a unos números sin precedentes en lo referente a educación a nivel mundial se sitúan datos extrañísimos en lo referente a lo que denominamos el sector cultural.

Pero los avances tecnológicos actuales no tienen parangón, dirán ustedes. Y aquí es cuando yo voy a cometer seppuku, ya que como ingeniero de telecomunicación, es decir, especialista en las tecnologías que están cambiando el mundo a ojos vista, no me queda más remedio que hacer autocrítica. Como uno es poco amigo de dogmas, y siempre está dispuesto a escuchar a la gente razonable (aunque luego sea para desechar el mensaje), al menos merece la pena analizar estos aspectos. 

¿Por qué digo esto? Porque realmente, si bien el impacto de las tecnologías de la información actuales en la sociedad es realmente palpable en nuestro día a día, algunos análisis revelan que éste no está consiguiendo un aumento apreciable de la productividad. El enfoque general de esta escuela de pensamiento viene a decir que todos los avances que permiten recibir la información en segundos desde el otro lado del mundo son importantes, contribuyen al bienestar de todos, y de manera transversal, a conseguir otros grandes avances sociales, técnicos o médicos, pero realmente están siendo menos decisivos de lo que parece.
Innovation Files
Robert Gordon, economista de la Universidad de Northwestern publicó en 2016 un largo ensayo, The rise and fall of american growth (Auge y caída del crecimiento estadounidense), en el cual postula tres cosas:
  1. La revolución digital está sobrevalorada. 
  2. La verdadera revolución tecnológica se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX, con la electricidad, el teléfono y el coche. 
  3. El crecimiento económico no volverá a los niveles estelares que hicieron posible aquellas innovaciones.
Conforme a su postura, para empezar, el propio crecimiento económico es una invención moderna. No existió hasta 1770; y durante un siglo, este crecimiento existió, pero realmente la época donde este alcanzó un ritmo vertiginoso fue entre 1870 y 1970: la electricidad, el teléfono, el motor de combustión, el cine y la grabación del sonido, los alimentos enlatados, los antibióticos, los ascensores, el refrigerador, la lavadora... tecnologías que cambiaron nuestra sociedad totalmente.

No hace falta ser premio Nobel de Economía para entender que se es mucho más productivo con mejor salud, bien alimentado y con una bombilla para poder trabajar tras la puesta del sol. Se gana más, y por tanto, se consume más. Evidentemente, las guerras mundiales supusieron un bache importante en el camino, pero en esos 100 años la productividad y la economía crecieron a un ritmo sin precedentes. 

Afianzadas esas tecnologías, llegaba el turno de los ordenadores como siguiente gran revolución, y, según este análisis, han sido incapaces de aguantar el tirón. O en palabras del premio Nobel en Economía Robert Solow: «La era de los ordenadores se ve en todas partes excepto en las estadísticas de productividad»

Tal vez es más ruidoso de los ciberescépticos es el periodista, ensayista, bloguero e investigador bielorruso Evgeny Morozov, que, en 2011, mientras se discutía el papel de las redes sociales en la Primavera Árabe y se proponía el Premio Nobel de la Paz para Internet, publicaba El desengaño de Internet, donde señala que Internet y las redes sociales son usadas tanto por los regímenes autoritarios como por los rebeldes en su contra. Los títulos de otros de sus libros, Internet no salvará el mundo y Contra Steve Jobs y los señores del silicio, dejan bien a las claras su postura.
The Telegraph
Sin embargo, asumiendo que el enfoque general acerca de que la época de tecnificación en la que estamos inmersos tal vez no sea tan decisiva como pensamos ahora mismo, es preciso también poner sobre la mesa una serie de incógnitas sobre las certezas expuestas por los más escépticos. 

Para empezar, ni siquiera sabemos cual es el alcance potencial de la tecnología informática y las telecomunicaciones; evidentemente, llamar "nuevas tecnologías" a algunas que llevan ya décadas entre nosotros es poco acertado, pero pensar que estas están ya próximas a su techo parece bastante arriesgado también. Desde la guerra de las corrientes de Edison y Tesla hasta que el mundo se benefició realmente de la electricidad pasaron varias décadas. El impacto que pueda tener sobre el mundo la implantación de una inteligencia artificial real es, simplemente, inimaginable.

En segundo lugar, el mundo al que nos enfrentamos es mucho más complejo socialmente que el que vio nacer aquellos avances. Vivimos en una sociedad mucho más globalizada, con grandes retos como la inmigración o el cambio climático, y aún no hemos asimilado cual será el escenario en el que estas tecnologías pueden producir el máximo beneficio. 

Volviendo al principal ejemplo, la electricidad, su implantación aportaba grandes ventajas a todo el mundo, y no era preciso educarse en su uso para beneficiarse; sin embargo, las tecnologías de las comunicaciones actuales implican la necesidad de un aprendizaje básico por parte de muchos de sus usuarios, especialmente en términos laborales. 

Y es que asociada a toda revolución tecnológica, hay una destrucción de puestos de trabajo: la imprenta acabó con los amanuenses, y los automóviles con los coches de caballos. Sin embargo, actualmente afrontamos un futuro donde la destrucción de puestos de trabajo obsoletos no tiene una contrapartida clara con la generación de otros. 

Por otra parte, y entroncando con los puntos anteriores, las TIC tienen la propiedad de ser transversales a todos los ámbitos; si el motor económico de la próxima generación se basara en hallazgos relacionados con fuentes de energía renovables, para poder explotarlas debidamente en un corto plazo de tiempo las tecnologías de la información serían cruciales para ello. 
Audiotech
A ello hay que sumar la crisis económica que nos ha acompañado en los últimos años, y de la que aún pagamos las consecuencias, ha tenido su origen en los mercados financieros y afectado a todos los sectores; tal vez no haya tecnología capaz de contrarrestar, en el corto plazo, semejante golpe.

Del mismo modo que un tendido de cables de alta tensión resulta visualmente impactante y da a dicha infraestructura una notoriedad evidente, las antenas de telefonía o la fibra óptica buscan hacerse lo más discretas que sea posible. La aportación a nuevas investigaciones y al conjunto de sectores resulta, en el fondo, tan necesaria como intangible en muchas ocasiones. Las mal llamadas "nuevas tecnologías" no son, por tanto, un fin en si mismas, son un medio, una herramienta para el conjunto de actores económicos y sociales.

Finalmente, es precisamente la principal virtud de las tecnologías actuales la que puede estar convirtiéndose en su gran enemigo: la velocidad de generación y circulación de la información y las ideas hace que sea casi imposible procesarla y asimilarla. Además del vértigo y sensación de falta de seguridad que produce, esta sensación de cambio constante hace que no tengamos nada claras aún cuales son las nuevas reglas del juego en términos éticos, sociales e intelectuales. 

Más allá de la frase de Neil Postman, sociólogo fallecido hace varios años, conforme a la cual «La información se está convirtiendo en basura», es preciso asumir que la información está cada vez más contaminada con ruido. No hay precedentes históricos en lo referente al volumen de información accesible por cualquier individuo, aunque resulta cada vez más complejo encontrar aquella realmente útil en un mar de datos irrelevantes.

Tal vez el problema no es que esta capacidad de manejo de información no contribuya de manera clara, hoy por hoy, al crecimiento económico, sino que no tengamos claro aún como puede hacerlo, de la misma manera que no sabemos como puede ayudarnos a resolver otros muchos de los retos de la humanidad.

¿Cuándo y como lo sabremos? En palabras del último premio Nobel de literatura, la respuesta está en el viento. Pero desde luego, sin la guía de las humanidades es posible que no lleguemos a ninguna respuesta que nos guste. Todo este análisis acaba llevando a un lugar que no por común deja de ser menos cierto: la tecnología es neutral, y es el ser humano quien decide qué uso darle.
Evangelidigitalización

Fuentes: Nicola Nosengo - La gran estafa de la revolución tecnológica

lunes, 20 de marzo de 2017

ARCHIVOS ÚTILES EN 5 MINUTOS (I): Archivo Histórico de Protocolos Notariales (Madrid)

Tras la excelente acogida de una de las entradas top de Miriam (¿Cómo hacer frente a nuestra primera visita de archivo como investigadores?), el equipo de Licencia Histórica comenzó a plantearse seriamente la posibilidad de crear una pequeña guía sobre estos lugares de visita obligada para todo historiador que se precie: los archivos.

Y es que, aunque parezca sorprendente, en la carrera muchas veces no se les presta toda la atención que merece. De la noche a la mañana muchos nos plantamos en el máster con un TFM original por delante que demanda inexorable un uso abundante de fuentes primarias y no sabemos muy bien por dónde empezar, ¿verdad? Es por ello que poco a poco iremos subiendo una serie de entradas dedicadas a los repositorios que solemos visitar o mejor conocemos, con consejos sobre cómo se organizan internamente y qué tipo de documentación podemos encontrar en cada uno. Aprovechando una visita reciente, inauguramos la sección con un archivo madrileño tan riquísimo como desconocido: el Archivo Histórico de Protocolos Notariales (AHPN)

Nueva sede del AHPN junto al Archivo Regional (SIF)
  • CÓMO LLEGAR
Desde 2015 el AHPN se ubica junto al Archivo Regional, en la antigua fábrica de cervezas El Águila (C/ Ramírez de Prado, 3), al que ha dado bastante animación. Sin embargo, se trata de una ubicación provisional, fruto del traslado por reforma de la sede original en Alberto Bosch (zona del Paseo del Prado). Está a pocos minutos de la estación de Cercanías de Delicias, aunque si os apetece caminar un poco más se puede llegar desde Atocha bajando por la calle General Lacy.

  • QUÉ PODEMOS ENCONTRAR
Escribano particular ofreciendo sus servicios en la calle (AHyP)
Según la Guía del Archivo, el AHPN custodia actualmente 45.967 tomos y algo más de 5.162 metros lineales de estantería, que contienen los protocolos notariales de los escribanos y notarios de la Villa y Corte de Madrid y su alfoz histórico (desde 1504 a 1914).

Los protagonistas del AHPN son sin duda, los notarios y escribanos. La legislación vigente en la Edad Moderna imponía o fomentaba la intervención del escribano en casi todos los actos de la vida privada o social. Así, el 7 de Junio de 1503 los Reyes Católicos anuncian una Pragmática que establece rigurosamente la obligatoriedad de conservar las escrituras notariales.

Dado que al notario se acudía en numerosas ocasiones, han llegado hasta nosotros millones de documentos que nos ofrecen una importante fuente para la hª de las mentalidades (ideas religiosas, morales, políticas y culturales), la hª económica (precios, actividades mercantiles e industriales), la hª social rural y urbana (estructuras y clases sociales, régimen de la propiedad y laboral, familia, mortalidad), y que, en suma, nos hablan de la vida humana en su aspecto material y cotidiano.

Protocolo "superlativo" perteneciente al AHPS (Wikipedia)
Es por tanto a través de las escribanías, con nombre y apellidos, a partir de las cuales podemos rastrear en qué contratos y tipo de clientela se especializaron. Por ejemplo, si investigáis sobre alguna Casa nobiliaria de las que pasaron por la Corte durante el siglo XVII, tendríais que empezar por averiguar a qué escribano solían contratar a la hora de arrendar una vivienda o manumitir a un esclavo. Otros escribanos, por el contrario, se especializaron en los servicios que más solían demandar los artesanos de la Villa, como la firma de cartas de aprendizaje o los exámenes de maestría.

Ahora bien, el investigador/a que se acerque a un protocolo notarial necesitará tiempo, paciencia y esfuerzo para desbrozar entre los miles de folios la información y los datos objeto de su investigación. La tarea se complica al percatarnos de que en la mayoría de ellos ni siquiera podemos hallar índices con la enumeración de sus materias principales.

  • QUÉ DEBEMOS LLEVAR
(University of Reading)
A raíz de la última Ley de Memoria Histórica, cualquier ciudadano/a debe poder tener libre acceso a los archivos estatales. Presentando un DNI o pasaporte debería ser suficiente. Una vez dentro, no hay más que rellenar una ficha con tus datos e indicar un tema de investigación lo más generalista posible a fin de no tener que estar cambiándolo a menudo. 

Se permite la entrada de ordenadores, o lápices y cuartillas de papel en caso de ser más tradicionales. Previo permiso de las archiveras, nos puede ser incluso posible sacar imágenes de algunos de los documentos con nuestro móvil o tableta. Esperamos que pronto haya un aperturismo progresivo en el camino que transita recientemente la BNE con su Servicio de Autocopia.

Por último, puedes pedir que te sirvan hasta 3 protocolos a la vez, aunque mientras se está usando uno, el resto debe permanecer en el carrito de la Sala de Investigadores. Como curiosidad, comentaros que en este archivo existe una pequeña parte de documentación microfilmada, perteneciente sobre todo al siglo XVIII, siendo ésta la que se sirva preferentemente. Por razones de índole religiosa, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (más conocidos como "mormones") corrió con los gastos de este proyecto para incluir la información en su base de datos Family Search. En otros archivos españoles también han estado microfilmando documentos de distinta índole (censos, certificados civiles, partidas, testamentos) y fundamentalmente eclesiásticos.

  • HORARIOS DE APERTURA
Probablemente, una de las mejores cosas de este archivo es el horario de tarde: de Lunes a Jueves lo tenemos abierto de 9.00 a 21.00 y los Viernes de 9.00 a 14.00.

Agradecimientos especiales a los profesores de la UAM José Miguel López y José A. Nieto, en el marco de cuyas clases de doctorado pudimos tener el lujo de esta visita guiada a cuenta de sus mejores conocedores (Grupo Taller de Historia Social)

jueves, 16 de marzo de 2017

¿Es Cuarto Milenio un buen canal para difundir conocimiento académico?

Hola a todos:

Sinceramente tengo un poco de miedo a la hora de publicar esta entrada porque, previsiblemente, generará cierta polémica. La pregunta es clara; ¿qué harías tú como historiador te llamara Cuarto Milenio para ir a su programa para hablar del tema en que eres especialista? Vaya por delante que soy seguidor del programa. Ya decir esto en la universidad hace años era algo poco conveniente, aunque ahora parece que poco a poco el debate se va abriendo. 

Admito que me lo paso "pipa" escuchando al "maestro" Enrique de Vicente decir una locura tras otra. Si os queréis echar unas risas y os interesa, que eso espero, un poco la ciencia os invito a visitar el magnífico blog Magonia, que tiene un apartado de lo más científico y divertido comentando algunas de las locuras del susodicho Enrique de Vicente. Cuando hablan de fantasmas, espíritus y psicofonías me divierte e interesa porque me parece un catálogo de mitología moderna de lo más completo. 

Eso sí, cuando hablan de OVNIS y visitantes me aburro enormemente. Ocurre todo lo contrario cuando he podido disfrutar de grupos de investigación arqueológicos de la más estricta ortodoxia explicando sus hallazgos. A lo mejor el debate no es si Cuarto Milenio es o no un buen canal de comunicación sobre arqueología e historia y sí por qué éste se ha convertido el más viral y casi único posible para hacerlo. Sí, también está La 2, pero los niveles de audiencia dejan muchas cosas claras. Ahí la dejo... botando.
Enrique de Vicente en Cuarto Milenio. Fuente: Valencia Plaza
Vuelvo a la pregunta originaria. ¿Qué hacer en el más que hipotético caso que nos llamara Cuarto Mileno para hablar de nuestra especialidad? Vamos a hacer como dicen en muchas películas. Una lista de puntos positivos y puntos negativos. Vamos a empezar por estos últimos, que dan más morbo...

Puntos negativos:
Santiago Vazquez. Fuente: Forocoches
  • La presencia del citado Enrique de Vicente, José María Zabala y demás vendedores de motos. Echamos de menos a Santiago Vázquez, que daba momentos de humor inolvidables. Restan cualquier credibilidad al programa y son unos palizas cuando alguien medianamente decente viene a debatir con ellos.
  • Segunda debilidad es su "coctelera". La mezcla de temas serios con otros que no lo son redunda, de nuevo, en la credibilidad. El espectador que no cuente con el suficiente conocimiento, puede que dude tanto de la buena información de la mala. 
  • La falta de rigor de alguno, Nacho Ares y sus pirámides, de sus colaboradores con titulación académica. Si precisamente su tarea es dar otro punto de vista a los "magufos", como dice Juan, fracasan de manera estrepitosa. 
  • Mezcla de buena y mala información en las piezas documentales que ofrecen sobre un mismo tema.
  • La falta de criterio de su director, Iker Jiménez, a la hora de abordar muchos de los temas que toca. Es una persona de gran curiosidad e inteligencia, pero falta de criterio le anula. 
Resumiendo, la aparición en Cuarto Milenio de cualquier historiador lo primero que producirá en el resto de la comunidad científica es pérdida de prestigio y credibilidad. Aviso, esta es una conclusión parcial.
Uno de los plató de Cuarto Mileno que ha tenido a lo largo de sus doce temporadas. Fuente: Google +
Puntos positivos:
  • Te puede caer bien, mal o regular, pero es obvio que Iker Jiménez es uno de los mejores comunicadores con los que contamos en éste país. Como decíamos en el último punto, la pena es su falta de criterio. Si entre los historiadores académicos tuviéramos a un tío que comunicara como Iker Jiménez otro gallo nos cantaría.
  • Unido a lo anterior, sus excelentes audiencias a lo largo de muchos años en radio, televisión, podcasts y todo lo que se proponga, hacen de su programa un altavoz de primer orden. Ni el mejor programa cultural o el Congreso Internacional más grande y mejor del mundo se acercarán ni de lejos a un sólo programa de Iker en cuanto a difusión. ¿Estamos en condiciones de abandonar de manera altiva esta plaza?
  • La presencia de personas tan válidas como José Manuel Nieves o Juan José Sánchez-Oro. Éste último es historiador. En mi opinión le falla no ser más incisivo contra los "magufos", como hace Nieves. Un día se levanta y estrangula a Enrique de Vicente. Es broma, obviamente. 
  • En ocasiones no veo muertos, pero sí piezas de vídeo donde grupos arqueológicos explican sus campañas y la verdad es que esto me gusta y mucho de Cuarto Milenio. La primera vez que oí hablar del Projecto Djhuty fue en ése programa. 
  • Visualmente es un programa impecable, potentísimo. Sus vídeos son de una calidad espectacular. El plató es muy bonito y su edición es magnífica. 
Conclusiones: Cierto es que el programa tiene evidentes problemas de credibilidad, pero el "marco incomparable", su nivel de difusión y calidad visual me hacen inclinarme por no desechar, más bien al contrario, la posibilidad que los historiadores académicos acudiéramos a Cuarto Milenio. Sólo hay que cumplir escrupulosamente con una condición. Nuestro discurso no puede verse arrastrado por cualquier condicionamiento hacia la falta de rigor y abandono del academicismo. Si la información que yo doy es seria y veraz, académica...¿qué tiene que ver dónde la diga? ¿O es que soy más académico y serio si lo digo en un aula que en Cuarto Milenio? 

Abro el debate... ¿Y tú qué opinas?