jueves, 20 de abril de 2017

Sherlock Holmes y el mundo criminal de su época

Lo que un hombre puede inventar, otro lo puede descubrir
Sherlock Holmes

Los asiduos a este blog saben ya, sin duda, que somos devotos del personaje creado por Arthur Conan Doyle, el genial detective Sherlock Holmes. Por otra parte, como cualquier otro personaje de ficción (si bien inspirado en un personaje real, el médico Joseph Bell) es hijo tanto de la mente de su autor como de la época en que este lo concibió. Si bien su figura ha viajado en el tiempo a través de distintas adaptaciones literarias o cinematográficas, no podríamos concebir la imagen clásica del detective sin desplazarnos mentalmente hasta el Londres victoriano.

No hace falta ser un fanático de las novelas para reconocer la icónica figura de Sherlock: alto, delgado, con una pipa entre sus labios, una lupa en una mano, una capa de Inverness de cuadros marrones y ese característico sombrero de cazador a juego; realmente, estas prendas ni siquiera se mencionan en las novelas y son fruto de la imaginación de un ilustrador, pero sin ellas le faltaría algo a la estampa. Algo así, realmente, como los cuernos en el casco vikingo.
Prácticamente cualquier persona sabría identificar a Sherlock Holmes en esta imagen, aunque no haya leído ninguna de sus aventuras (Basil Rathbone)
Sospecho que de presentarse con tal atuendo un día cualquiera en el centro de Londres habría llamado bastante la atención, especialmente por el gorro, y máxime cuando una de sus grandes habilidades es su maestría en el disfraz, usada en numerosas ocasiones para infiltrarse en el mundo del hampa victoriano. Mundo que se conocía a si mismo como "La Familia", nombre genérico con que se conoce a salteadores, carteristas, jugadores, ladrones de casas et hoc genus omne, conforme a un artículo del Tait’s Magazine de 1841.

Esta denominación nos lleva rápidamente a un nuevo esquema mental; el profesor James Moriarty, gran rival de Holmes y cerebro criminal principal del mundo delictivo descrito en los relatos, se materializa automáticamente como un Don Vito Corleone avant la lettre, más que como el Napoleón del crimen, en denominación de su gran rival. Tal como describe Holmes en El problema final:
«...sus agentes son numerosos y espléndidamente organizados. Digamos que si hay un crimen que cometer, un papel que robar, una casa que debe ser registrada, un hombre que debe desaparecer... se hace llegar la voz al Profesor, se planea el asunto y se lleva a cabo. Si cogen al agente que ha cometido el delito, se consigue dinero para su fianza o para un abogado, pero nunca se coge a la figura central que emplea a ese agente, no tanto como se sospecha de ella.»
¿Qué fuerzas, y qué composición mantenía "La Familia" a la que se enfrentaban Holmes y su fiel Watson?
El profesor Moriarty en su versión de animación ochentera (Sufridores en casa)
El primer paso es entender las grandes desigualdades sociales de aquella época, que se reflejaba en el paisaje urbano. Los delincuentes, en gran parte especializados de alguna manera, vivían en las llamadas rookeries, como la de St. Giles (llamada Holy Land), Devil's Acre o Dorset Street, considerado el peor vecindario de Londres. Posiblemente nuestro añorado Terry Pratchett se basara en estas zonas para idear "Las Sombras" de la ciudad de Ankh-Morpork.

Dentro de las figuras especializadas que citamos se pueden encontrar algunas realmente curiosas; especializados en asaltos a domicilios o similares estaban los reventadores de cajas fuertes, cerrajeros, cacos (especializados en colarse en casas y salir rápidamente con el botín) o los roncadores (que robaban a sus víctimas en hoteles mientras roncaban, haciéndose pasar por clientes respetables).

También a puerta cerrada actuaban los falsificadores: documentos, moneda, referencias, testimonios, engarces de joyas, etc. Cualquier cosa era susceptible de ser falsificada con los medios adecuados; existían incluso talleres abastecidos con moldes, prensas, instrumentos de grabado y aparatos de galvanoplastia.

Pero en plena calle tampoco faltaban los peligros: carteristas, pandilleros, descuideros, salteadores o tironeros hacían su agosto, en ocasiones recurriendo a las amenazas o a asfixiar a sus víctimas hasta el desmayo. Cualquier multitud, incluyendo metros, tranvías y omnibuses, podía ser su hábitat.
Ilustración de un asalto en el Londres victoriano (Alfa Image)
Por si había poco, había que sumar, claro, timadores (que usaban técnicas como hacer creer que habían encontrado un anillo de oro que vendían por sólo cinco shillings, o emplear niños que lloraban por una jarra de leche derramada, para quienes los blandos de corazón eran presa fácil), tahúres, fulleros y petardistas. Incluso mendigar se convirtió también en un arte complejo e histriónico.

Y claro, no podían faltar las prostitutas: 80.000 había a mediados de siglo en Londres; la red de madames, cuidadores y chulos se complementaba con la de carteristas y despellejadores (literalmente arrancaban la ropa del cuerpo a sus víctimas) que las acompañaban, al igual que los "palmeros", desvalijadores de tiendas, a menudo mujeres.

Como ven, todo un ecosistema del hampa que, según Holmes, estaba a disposición de su archirrival Moriarty. Por supuesto, con su propio lenguaje (en castellano, germanía, del catalán "hermandad", término llamativo por su cercanía a "La Familia" citada). ¿Son ustedes capaces de entender este texto? Lo cita Havelock Ellis en su libro The Criminal, publicado en 1890:
«Iba de garbeo por una calleja de Whitechapel, cuando me cosqué un merlino con un peluco legal. Le choriceé el peluco, que sí era legal, pero me jipió un pasma que me trincó y me echó al tribuna, que me echó seis meses en el Acero. Cuando me largaron intenté dar otro apaño junto a St. Paul, pero me pillaron y me cayeron siete años en el trullo
Unas figuras fundamentales para deshacerse del cuerpo del delito eran los peristas: el más famoso de ellos fue Ikey Solomons, que habitaba una casa llena de trampas y habitaciones secretas, y sirvió a Dickens como inspiración para el Fagin de Oliver Twist. El día que finalmente la policía lo arrestó tuvieron que hacer 3 viajes para vaciar su casa de todo el botín.

Evidentemente, con este nivel en el oficio, hubo golpes sonados; uno de ellos fue el  robo al tren de 1855 (el "Gran Oro"), cuando se robaron 12.000 libras en oro y monedas. Gran paralelismo con el histórico robo de 1963, por otra parte. Los conspiradores Pierce, Agar y Tester pasaron un año preparando el golpe, durante el cual cambiaron las bolsas con el botín por otras con plomo. Les acabaron cogiendo debido a que la amante de Agar les delató, sospechando que no iban a darle su parte.
Holmes y Watson en una de sus modernas variantes para la televisión (PBS)
En resumen, que desde luego al sin par Holmes y su compañero Watson no les faltaba el trabajo en semejante mundo. Sin duda Arthur Conan Doyle estaba al tanto de las noticias como fuente de inspiración para sus obras, y, como ya sabemos, la realidad a menudo supera a la ficción.

Fuentes:
  • VVAA (1992); Las nuevas aventuras de Sherlock Holmes, Valdemar

jueves, 6 de abril de 2017

La paleografía en los archivos hispanos

Comentando con los compañeros del blog posibles temas a abordar, recordamos un post de hace tiempo sobre paleografía. Debido a la antigüedad de dicha entrada, aprovechando que me gusta mucho el tema y estoy con varios cursos sobre ello, he pensado en escribir sobre algo que es necesario para aquellos que estudian la Edad Media y la Edad Moderna, como es la paleografía.
Abdicación de Petronila en su hijo Alfonso II de Aragón. Fuente: Conscriptio
Como todos sabemos, sobre todo aquellos que van continuamente a archivos y ven distintos tipos de documentación, esta ciencia -y sí, digo ciencia-, nos sirve (y de mucho, dicho sea de paso) para leer e interpretar las fuentes y poder conocer acontecimientos del pasado. No obstante, para ello, hay que tener mucha práctica y constancia en la lectura de este tipo de documentos. Además, hay que conocer la evolución de los signos, letras alfabéticas y numéricas, las sinfines de abreviaturas, etc. En fin, algo que puede ser un caos cuando somos novatos pero que poco a poco vamos dominando, si tenemos paciencia y constancia (aquí hablo desde la experiencia).
Letra itálica cursiva. S. XVII. Blog Paleografías americanas
Yo recuerdo que en cuarto de carrera ya empecé a visitar algún archivo. Comencé por lo más fácil, el siglo XVIII, para ver qué tipo de letra me podía encontrar, después de haber visto en las clases de paleografía las diferentes tipologías durante la Edad Media y Moderna. Al principio me resultó difícil, luego podía hacerlo casi con los ojos cerrados. Posteriormente, algo así me ha estado ocurriendo con la letra del siglo XVII. Al principio odié los números porque sobre todo durante el siglo XVI y primeras decenas del XVII estuve viendo que únicamente aparecían en números romanos y me costó adaptarme. No obstante, poco a poco me fui habituando y luego todo me pareció más sencillo. Por eso, he pensado en seguir con ello en el blog y traeros, de vez en cuando, algunas pautas para que os sea más fácil el "trabajo de campo" - aunque como ya decimos, todo es práctica -.
Números romanos (izq.) versus números arábigos (dcha.)
En esta segunda entrada (primera en mi caso) voy a tratar de exponeros en primer lugar, los principios por los que se rige la paleografía y los elementos estructurales y constitutivos de que la componen.

Hasta la mitad del siglo XX, cuando J. Mallon no publicó su Paleografía Romana, la paleografía se veía como un recurso auxiliar de la Historia y no como una ciencia en sí. Junto a Marcel Cohen, lingüista francés, se consideraron desde entonces varios principios o leyes para el estudio de la escritura, que podemos resumir en cuatro:
  • 1ª. Ley. La evolución de la escritura trazada. Esto se debe a la influencia y fuerza que se pone en la mano con la que se escribe. Esto da origen a dos tipos de escritura, dependiendo del autor. Si el escritor levantaba poco la mano, escribía rápido o con el mínimo esfuerzo, la escritura será cursiva. En ella podemos observar que generalmente se omitirán signos, aparecerán abreviaturas, etc. Al contrario, si el redactor escribía de forma lenta o cuidadosa, la escritura será redonda. Asimismo, en la documentación podemos encontrar también una escritura híbrida, que utiliza elementos tanto de cursiva como redondas.
  • 2ª. Ley. Distinción letras naturales y letras artificiales. Las primeras se trazan al correr de la mano y varían según la grafía de cada momento. Las segundas se van "inventando" para dar originalidad y belleza al documento.
  • 3ª. Ley. La posición de la mano del que escribe y el instrumento del que escribe. Tanto en el pasado como hoy en día, las posiciones al escribir no siempre son iguales, lo que provoca una distribución desigual, escribir con trazos finos o gruesos, etc. A todo esto le tenemos que añadir el material en el que escribe el autor, el cansancio, la edad, u otras circunstancias que pueden ocurrirle al narrador. 
  • 4ª. Ley. El entorno social donde se elabora el texto y la categoría social de la persona que escribe. 
Aparte de estos principios, podemos ver la evolución de las letras y las formas gráficas a través de varios elementos: 

  1.  Morfología: la forma externa de la escritura, sus trazos y rasgo.
  2. Ángulo: se observa mediante la inclinación de la pluma del escritor.
  3. Ductus: Es el orden y sentido de los trazos, que van de izquierda a derecha y de arriba abajo. Si el escribano anotaba y levantaba la mano se podían formar borrones, debido a la tinta. G. Cencetti en su Lineamenti di storia della scrittura latina, publicado la primera vez en los años 50, comenzó a diferenciar que el ductus variaba según la ejecución de la escritura y no de la letra, diferenciando el llamado ductus caligráfico (posado), y ductus cursivos (rápidos).
  4. Módulo: Tamaño de la letra (se mide la anchura y altura).
  5. Peso: Grosor de los trazos, pudiendo ser fino o grueso
Hay muchos manuales sobre paleografía y guías de la tipología de escritura. Los que os recomiendo aquí son los que yo he consultado y me han venido bastante bien hasta ahora. Uno de ellos, es el Manual de Paleografía y Diplomática de la UNED, yo creo que el libro por el que casi todo el mundo empieza en la carrera, como bien decía Roberto en la entrada de 2012. 

Otro de los libros que he utilizado con frecuencia, sobre todo en mis inicios, fue el de A. Riesco Terrrero, Introducción a la paleografía y diplomática general, publicado en el 2004 por Síntesis o el de A. Millares Álbum de Paleografía Hispanoamericana de los siglos XVI y XVII, publicado en 1975 por Albir. Pero si miramos en los buscadores de las bibliotecas de nuestra universidad o en la Biblioteca Nacional, veremos que hay un sinfín de libros que podemos consultar para ayudarnos a resolver los enigmas que nos pueden causar algunos documentos. Lo único que necesitamos (recalco) es paciencia y constancia.

Sin embargo, también me he valido de diversas páginas web como son:


Logo plataforma edX
Por otro lado, para estar al día siempre es aconsejable seguir haciendo cursos sobre paleografía o transcripción de documentos. Generalmente, soy de la opinión de hacer estos cursos de forma presencial pero cada uno tiene sus agendas diarias y eso las universidades y otros centros lo saben. Por ello, ¡no os desesperéís!, suelen preparar diversos cursos de forma on-line, para que podáis hacerlo desde casa. 

Por ejemplo, hace unas semanas, a través de la plataforma edX, la Universidad Carlos III (puntera en este sector, o eso tengo yo oído) se está realizando un curso sobre la caligrafía y paleografía en los archivos hispanos durante la Edad Media y la Edad Moderna en julio de este año Leonor Zozaya dará un curso sobre la paleografía de las Edades Media y Moderna a través de su blog.

Si los cursos no son lo vuestro porque estáis muy ocupados, hay también recursos web para practicar, si tenéis tiempo, de forma gratuita. Por ejemplo, la Spanish palaeography tool con documentos del siglo XVI y principios de la centuria siguiente, en el que podéis descargar la transcripción y la imagen y, sin hacer trampas, podéis ver que tal llevais la letra cortesana o la procesal. Los "pros" de la web es que los documentos están escritos en español y los documentos se localizan rápidamente. Los "contras": las instrucciones se presentan en inglés y sólo hay documentos (que yo haya visto) hasta 1606.
Logo grupo TAEDIUM
Por otro lado, está Scriptorium, de la Universidad de Barcelona, creada por el grupo de investigación TAEDIUM, que ofrece recursos para aprender paleografía. Los pros en este caso es que tiene un tutorial de iniciación a la lectura, transcripción de manuscritos y ejercicios de autocorrección de abreviaturas. El problema aquí es que únicamente está en catalán. Como estas, seguramente hay muchas otras. 

En definitiva, todos comenzamos siendo novatos pero poco a poco, leyendo día a día diferente documentación del pasado, vamos aprendiendo nuevas formas de abreviaturas, nexos, ligaduras, palabras; que antes no teníamos en la cabeza. Todo es práctica, señoras y señores. Sin ella, y sin la paleografía, ahora mismo nosotros no podríamos interpretar esas fuentes primarias que, por un lado, nos gustan pero, por otro, a veces parecen tediosas.

Desde Licencia Histórica os deseamos una Feliz Semana Santa.

lunes, 3 de abril de 2017

El aquelarre turístico. Museos y fiestas de brujería.

Mi primer contacto con un museo de la brujería fue allá por los años 80, cuando tener un walkman era lo más y...tantas cosas maravillosas que no es momento de contar. Alguna vez me gustaría escribir algún post sobre los 80, pero por ahora volvamos a los museos de brujería. Fue en Segovia y mis recuerdos sobre él no son muy buenos. Aquello era de lo más bizarro y poco didáctico. Llevo años intentando volver a ir para tener una opinión más exácta, pero siempre lo he encontrado cerrado. Ignoro si sigue abierto o no. Cuando visité una exposición de brujería en Comillas que ya comentamos, tuve una sensación de dejavú, tengo la impresión que si no es la misma de Segovia se le parece mucho.

Por lo tanto, de principio, brujería y museo eran términos que no me terminaban de cuadrar. Por supuesto me encanta la idea de un museo de la brujería, pero dudaba sobre cómo plantearlo por el simple hecho que la brujería es un delito inventado. Mi percepción por el tema cambió a raíz de conocer el proyecto del arqueólogo, guía, docente y lo que le echen,  Javier Fernández Ortea. 
Interior del Monasterio de Monsalud. Fuente: monsaludyercavica.es
Javier lleva años por dar visibilidad y difusión al alcarreño Monasterio de Monsalud y al yacimiento romano de Ercávica, que se encuentra en el municipio de Córcoles, cerca de Sacedón , zona de brujas por excelencia de la Alcarria. Conozco dos personas que pueden hacerte interesante la visita a un desierto y Javier es una de ellas. Muy recomendable. Para hacer más atractiva la visita al monasterio, pusieron en marcha la exposición Brujas de la Alcarria - de lo más científica y a la vez divertida. Apoyándose en realidad virtual, podemos volar en la escoba de una bruja o acudir a un interrogatorio inquisitorial entre otras cosas. El Monasterio hace todo tipo de eventos, se puede incluso hacer comidas, conferencias y todo lo que podáis pedir. Además, a veces hacen representaciones teatrales o actividades interactivas. Todo lo que sea necesario para dinamizar una zona tan necesitada de ello. 

Distintas escenas de la exposición "Brujas de la Alcarria" en el Museo de Monsalud. Fuente: monsaludyercavica.es
El pasado verano me acerqué también al museo de las brujas de Zugarramurdi. Anécdota personal; llevaba años diciendo a mi chica que viajáramos al valle del Baztán. Evidentemente uno de mis objetivos era Zugarramurdi. Pues mi chica dándome largas y que ya veríamos. Le debo a Dolores Redondo y a su Trilogía del Baztán el que, finalmente y aprovechando una excelente excusa-Juan por la gran coartada- fuimos al valle. Os puede gustar la brujería o no, la trilogía o no, pero la visita al Valle del Baztán es inexcusable. Una zona verdaderamente bonita con arquitectura, naturaleza y gastronomía para dar y tomar. 
Vista de Elizondo. Clave en la novela de Dolores Redondo y capital del valle de Baztán. Fuente; Crónicas de una viajera.
Recomendable acudir a la excelente entrada de éste blog sobre el valle.
Zugarramurdi vive gracias a su museo de brujería y las cuevas. Todas las cafeterías, rincones, lugares y tiendas tienen referencias a las brujería. ¿Qué queda de la brujería en Zugarramurdi? ¿Qué queda del proceso de Logroño de 1610? Nada, absolutamente nada. Saber que allí nació el caso de brujería más famosa de la inquisición y poco más. Las cuevas no tienen ningún resto de brujería,-imposible que quedara nada- pero su visita es más que necesaria por la belleza del paraje. 

En el museo de las brujas de Zugarramurdi, después de un vídeo que te introduce en el concepto de "caza de brujas"-de forma un tanto discutible-, entras en una propuesta museológica de lo más interesante. Espacios agradables, elementos interactivos e información bien expuesta, te informa realmente sobre la mitología y etnografía vasconavarra con ciertos toques de brujería. Yo encantado con ello, pues me interesa mucho y me parece una forma inteligente de enfocar la exposición.

Me ahorro los comentarios de la tienda. Venden desde té y hierbas de brujas- de herbolario de toda la vida- a bolis e imanes. Algo comprensible, pero me chirrió mucho que no tuvieran en la tienda ningún libro de Gustav Henningsen o de Mikel Azurmendi. Básico para entender lo acaecido en Zugarramurdi. Los libros que tenían eran bastante básicos y, entiendo que a mucha gente le valga, pero a otros muchos no. Digo más, es que Henningsen tendrían que hacerle un monumento en el pueblo.

A esta moda "brujeril", se ha unido en los últimos tiempos el pueblo de Trasmoz (Zaragoza). que ha conseguido que el gobierno regional reconozca su historia de brujas como bien de interés cultural. El impacto económico y turístico de las fiestas es innegable solo con las cifras en la mano. En un pueblo de poco menos de cien habitantes, reciben en su feria de magia y brujería, que se celebra en julio, a más de seis mil personas. Lo que pretende conseguir Javier para Córcoles o de lo que ya seguramente disfruta Zugarramurdi. Una salida económica de lo más interesante para zonas rurales que, de otra manera, estarían condenadas al olvido como le ocurre, desgraciadamente, a muchos pueblos de España.  Entiendo que si estos museos, fiestas y actividades si se hacen de manera didáctica y adecuándose a la realidad histórica, son excelentes iniciativas.
Escena de la feria de magia y brujería celebrada en Trasmoz. Fuente: Trasmoz.com
En esto, como en otras muchas cosas, Estados Unidos nos lleva ventaja con Salem (Massachusetts). Debe ser como Zugarramurdi pero a lo grande. Allí se respira brujería por los cuatro costados y casi todos los actuales habitantes de Salem se dicen descendientes de los acusados en 1692. Curiosamente nadie se reconoce descendiente de las familias de los acusadores, como los Putnam. No he ido y no quiero pecar de "cuñadismo", esto es, hablar de lo que no sé. Quien quiera una entrada de Salem que nos financie el viaje, ¡nosotros encantados! He intentado buscar información sobre el mismo y lo único que he sacado en claro es que deben tener una buena montada, debe ser como Zugarramurdi pero a lo grande, sinónimo de norteamericano. Las opiniones que he encontrado en internet son muy dispares en torno al museo por lo que os dejo el enlace al Salem Witch Museum. Visitando la web también me he dado cuenta que los "recuerdos" son tan horteras como en cualquier otro museo. Eso sí, parece que conservan alguna casa de la época y, supongo, que poco más. 
Entrada al Mueso de Salem. Fuente; canalviajes.com
Si alguno de vosotros visita estos u otros museos en torno a la brujería, no dejéis de mandar fotos. 

Un saludo.

jueves, 30 de marzo de 2017

Ética e investigación médica en la Alemania Nazi

En la entrada de hoy, gracias también por el interés que me ha despertado mi hermana (estudiante de Farmacia) sobre la historia de la industria farmacéutica, vamos a ver su desarrollo a principios del siglo XX, centrándonos en la Alemania Nazi (algo que seguramente a nuestros seguidores despertará tanto interés como diversas opiniones), pero que a mí, personalmente, me ha interesado bastante.

Como consecuencia de las revoluciones liberales europeas, nacieron políticas encaminadas a dar cobertura sanitaria a las sociedades europeas. Dichas políticas fueron surgiendo por ejemplo durante al República de Weimar (1918-1933) y su modelo llegó a exportarse a otros países europeos. 

Durante esta República se desarrollaron nuevos tratamientos clínicos, conformes a unos principios de ética médica (propios de ese momento), en el que se comienzan a tener presente la consideración de riesgos y su relación con los beneficios que se pueden obtener del resultado del tratamiento. También se comienza a tener en cuenta al paciente, teniendo presente su consentimiento ante cualquier nueva terapia experimental, realizándolas únicamente si eran urgentemente necesarias; cumplimentar informes detallados o publicar los resultados respetando la dignidad de los pacientes, entre otras. 

Todas ellas, formaron parte de una serie de normas reguladoras en cuanto a la experimentación médica con finalidad terapéutica. Dichas normas fueron puestas en la Circular del Ministerio del Interior Alemán, en 1931, sobre Normas de Nuevos Tratamientos y Experimentación Humana.
Extracción de principios activos de plantas para medicamentos
La llegada de Hitler al poder en 1933 produjo una ruptura con estas prácticas, poniendo en práctica otras con la idea de justificar "la raza aria". De esta manera, se aprobaron leyes como la Gesetz zur Verhütung Erkrankung Nachwuchses o más conocida como Acta de esterilización, promulgada en ese mismo año. 

A través de dicha ley, un tribunal (compuesto por dos médicos y un juez), se esterilizaba obligatoriamente a pacientes que se les había diagnosticado diversas enfermedades como debilidad mental congénita, esquizofrenia, epilepsia hereditaria, pronunciadas malformaciones corporales hereditarias u otras como la ceguera o sordera congénitas. Algo que, actualmente, diríamos que es descabellado. Dichas prácticas se mantuvieron en la práctica hasta el comienzo de la II Guerra Mundial, llegando a esterilizar, como defiende X. Sierra, a unas 400.000 personas (0,5% de la población total)[1]

Junto a ello, a partir de una ley emitida el 15 de julio de 1933, el Estado comenzó a desarrollar cárteles industriales obligatorios, es decir, producir una serie de cantidades de diversos productos como acero, cemento, derivados del yodo, hierro, cristal, productos químicos o farmacéuticos. Concretamente, en el sector del que hoy estamos hablando, Alemania se adhirió a 14 cárteles internacionales de productos farmacéuticos [2]. 
El interior del campo de Auschwitz en la actualidad (Archivo propio de Licencia Histórica)

Así, el Estado con los diferentes cárteles acordaban las condiciones de venta o sus precios. Con el comienzo de la II Guerra Mundial, al desarrollarse una economía de guerra en el país, se daba prioridad a las necesidades del ejército.

Al mismo tiempo que se promulgaban estas leyes se fueron creando los primeros campos de concentración como el de Dachau, que gradualmente se pusieron bajo la jurisdicción de las SS. Así para 1939, fecha inicial de la II Guerra Mundial, se habían establecido ya otros cinco campos de concentración,aunque el que nos venga siempre a la mente sea Auschwitz (que fue construido un año posterior): Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Flossenbürg (1938), Mauthausen (1938) y Ravensbrueck (1939). 

Ya durante el enfrentamiento bélico, este sistema se fue expandiendo rápidamente y se fueron convirtiendo en lugares donde fueron retenidos y asesinados millones de personas, en su mayoría judíos, lo que llamamos Holocausto, como bien sabemos (aunque también había otras minorías como gitanos u homosexuales, entre otros) [3].

Dentro de esos campos de concentración o exterminio, los prisioneros trabajaban como esclavos y en condiciones infrahumanas. Sin embargo, trajo beneficio para las SS y el régimen nazi que destinaban en la industria farmacéutica con el objetivo de realizar nuevos ensayos clínicos y experimentos sobre esos prisioneros, utilizándolos, como solemos decir, de cobayas.

En cuanto a medicamentos, la industria farmacéutica de este momento, comenzaron a experimentar con vacunas como en el hospital de Cyste o en el gueto de Varsovia, ensayando sulfamidas, que causaron la muerte de muchos de los sujetos de los experimentos. Otras prácticas realizadas por los médicos nazis como por ejemplo Eugen Haagen, en los diferentes campos de concentración, fue infectar a los prisioneros con la enfermedad del tifus para experimentar diversas vacunas sobre ella. 

I. G. Farben en Frankfurt, 1959-60
Esta barbaridad se puede ver claramente a través del testimonio de uno de los testigos de esta brutalidad como lo fue Heugen Kogon, que extraemos de El Viento en la Noche, una página de aproximación literaria testimonial:

"Para mantener los cultivos de tifus, se utilizaba una tercera categoría de sujetos de experimentación. Eran las llamadas "personas de tránsito", entre tres y cinco personas por mes. Se las contagiaba únicamente con el fin de asegurar un suministro constante de sangre infectada de tifus [...]".

Como es lógico, casi el 100% de las personas sometidas a este experimento murieron.

Envases de Zyklon B.
Otra de las atrocidades que desarrollaron fue el pesticida Zyklon B, patentado por la industria farmacéutica I. G. Farben, por la que obtuvieron bastantes beneficios.Dicha empresa, colaboró con las SS en Auschwitz y fue la única compañía alemana que tuvo un propio campo de concentración, en el que murieron alrededor de 30.000 personas y otras fueron enviadas a las cámaras de gas. Dicho pesticida Zyklon B provocó la muerte de millones de judíos, gitanos y soviéticos.

Tras la guerra, las naciones aliadas iniciaron los llamados Juicios de Núremberg, que tuvieron lugar entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946. En él, se juzgaron a los principales culpables de crímenes que atentaban contra la humanidad, la paz y de guerra. La autoridad del Tribunal Militar Internacional organizado, surgió como consecuencia del Acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945. De las deliberaciones de estos juicios surgió el llamado Código Núremberg, publicado el 20 de agosto de 1947, donde se recogieron 10 principios sobre la experimentación médica en seres humanos, creando una nueva ética sobre esto. El texto está disponible en PDF, pulsando aquí

A través de él se le comienza a dar más valor a la persona que a la ciencia, considerándose el primer marco normativo en cuanto a investigaciones médicas, reconocido internacionalmente. Un año después, y vinculado a este tema, el 10 de diciembre de 1948 se aprobó en una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). En ella se reconocía el carácter inviolable de la vida humana y la integridad de las personas, respetando de este modo, a todo ser humano. 

Eleanor Roosvelt con una copia en español de la DUDH
Sin embargo, los principios de la investigación en seres humanos no quedarían fijados hasta la Declaración de Helsinki de 1964, proclamada por la Asociación Médica Mundial (AMM). A través de ella, se crearon nuevos principios éticos para guiar a la comunidad médica y a personas que se dedican a la experimentación con seres humanos; y también, a regular esas investigaciones. De esta manera, y con el fin de mantener estos principios, se ha ido sometiendo a varias revisiones, que han llegado hasta el año de 2008.

En este punto y ya, como colofón, ¿podemos separar ética de ciencia? ¿La bioética ayuda a desarrollar nuevas investigaciones o las contrarresta? En mi opinión, creo, al igual que M. L. Pfeiffer que "la ciencia y los científicos, deben estar sostenidos por la comunidad para retornar a la comunidad como beneficios solidarios. Ni las instituciones, ni los científicos, ni las grandes empresas pueden usar la ciencia como instrumento para su propio beneficio, por razones que vienen principalmente de la ética pero que no son ajenas ni debieron llegar a serlo, de la misma ciencia" [4]. 

Después de exponer un poco el tema, me han surgido estas y otras preguntas, que espero sean objeto de debate y discusión (ético, ya que estamos) pero sobre todo de aprendizaje. 

PD: Doy gracias a mi hermana por darme temas con los que aprender, indagar y preguntarme, porque sino la vida no sería interesante. 

Fuentes consultadas:

[1] X. Sierra: "Ética e investigación médica en humanos: perspectiva histórica", Actas Dermosifiliográfica, vol. 102, nº 6, julio-agosto 2011, pp. 395-480.
[2] A. Piga Rivero y Mª Teresa Alfonso Galán. El desarrollo de la industria farmacéutica en Alemania. Universidad de Alcalá.
[4] L. Pfeiffer: "Investigación en medicina y derechos humanos", Andamios, vol. 6, nº 12, México, diciembre 2009.

lunes, 27 de marzo de 2017

Seminario Metodológico: “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI

Tenemos el placer de presentaros la crónica que hizo Jorge Pajarín Domínguez (Ayudante de Investigación. Universidad Rey Juan Carlos) del Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI

Sin más, os dejamos con la misma.

Un saludo.


El pasado 21 de marzo, tuvo lugar en el Campus de Vicálvaro de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) el Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI”, dentro de las actividades organizadas por el grupo de la URJC dentro del proyecto “La herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a capital (Historia, Patrimonio y Turismo)” (H2015/HUM3415) de la Convocatoria de Programas de I+D en Ciencias Sociales y Humanidades 2015 de la Comunidad de Madrid, y el proyecto de Excelencia del MINECO “Del patrimonio dinástico al patrimonio nacional: los Sitios Reales” (HAR2015-68946-C3-3-P).

El seminario, coordinado por el profesor Gijs Versteegen (URJC), se compuso de tres ponencias encaminadas a estudiar y analizar el papel de los espacios cortesanos como lugares de sociabilización. 
La profesora Díez Yáñez en un momento de su comunicación, junto a los profesores Versteegen y Torres Corominas. Fuente; Jorge Pajarín
La primera de las intervenciones corrió a cargo de María Díez Yáñez (Universidad de Münster) y llevó por título “Liberalidad, magnificencia y magnanimidad. De la Baja edad Media al Renacimiento”. En ella, desde un enfoque filológico, quiso descifrar la influencia que tuvo la Ética aristotélica en la formación cultural y educación nobiliaria y principesca de la Castilla desde el siglo XIII hasta el siglo XV. Tras una introducción que detallaba cómo llegó el aristotelismo al reino castellano en la Baja Edad Media, destacando el papel de las traducciones y comentarios, y distinguiendo el ámbito universitario del nobiliario, la profesora Díez Yáñez se centró en la evolución que las virtudes aristotélicas de liberalidad, magnificencia y magnanimidad tuvieron en el sistema cortesano del periodo.

Para ello, la profesora de la Universidad deMünster hizo un detallado recorrido por las bibliotecas de la élite nobiliaria en las que pudimos recuperar nombres como Alonso de Cartagena, Fernán Pérez deGuzmán, el Marqués de Santillana, Enrique de Villena, Pedro Fernández deVelasco (I Conde de Haro), etc. Por medio de sus traducciones y comentarios, descubrimos el papel que tuvieron las citadas virtudes aristotélicas, readaptadas en muchas ocasiones a la doctrina cristiana dominante en la mentalidad de la época, para la cultura cortesana y justificar la figura preeminente del rey, que no sólo juzgaba, legislaba y protegía a la comunidad, sino que era considerado un guía para los súbditos en aras del bien común. 


Atenta a la cuestión de la jerarquía y elitismo que suponía el aristotelismo como justificación de la supremacía de la Monarquía frente a la nobleza, la profesora Díez Yáñez concluía su intervención con la siguiente reflexión: ¿dista mucha esa sociedad cortesana a los conceptos de corrupción y democracia que se manejan en la actualidad?

Los profesores Díez Yáñez, Gijs Versteegen y Torres Corominas (de izq. a dcha).Fuente; Jorge Pajarín
Directamente relacionado con el trabajo de la profesora Díez Yáñez, Eduardo Torres Corominas (Universidad de Jaén) profundizó sobre la estrecha unión existente entre la literatura y la Corte. Según su explicación, por un lado, ésta necesitó de la literatura para su refinamiento, gracia y formación cultural de acuerdo a los nuevos cánones del decoro y ceremonial cortesanos que se demandaban a partir de los ideales del Renacimiento, que abarcaban, ya no sólo funciones militares, sino actividades que iban desde conversar, bailar, escribir o cabalgar hasta observar, simular y disimular. Pero también la literatura encontró en la Corte el escenario propicio para su desarrollo y supervivencia, como demuestra el hecho de que muchos literatos de la época estaban plenamente integrados en el seno de la nueva sociedad cortesana y participaban activamente en la vida política del reino: por ejemplo, Alfonso de Valdés, Diego Hurtado de Mendoza, Jorge de Montemayor o Miguel de Cervantes habían entrado en el servicio de la Corona; otros, como Garcilaso de la Vega y Francisco de Quevedo, frecuentaron distintas casas nobiliarias; y también los hubo que ingresaron en diversas órdenes religiosas, como son los casos de fray Luis de León, San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús

Tal y como demostró el profesor Torres Corominas, su visión del mundo y su obra literaria estaban condicionadas por el nuevo sistema de valores y el refinado estilo de vida áulico. De esta manera, la Corte se situaba como un espacio integrador y un escenario propicio para la socialización en el que el protagonista absoluto era el moderno gentiluomo o cortesano. La exposición se centró sobre todo en analizar la Corte imperial de Carlos V, de especial interés por su continuo contacto con las corrientes culturales extranjeras dominantes del periodo, que hizo posible la introducción en Castilla de las corrientes erasmistas, antes de ser prohibidas, y, especialmente, la influencia petrarquista y de la poesía italianizante, con los consiguientes nuevos géneros, métricas y temas que se dejaron notar en el denominado Parnaso castellano. 


En este sentido, de acuerdo al discurso de la ponencia, la Corte aparecía dibujada como un escenario privilegiado en el que la literatura pudo desarrollarse ampliamente, como reflejan las manifestaciones culturales cortesanas típicas, tales como las fiestas cortesanas, la reunión de las academias literarias o las justas poéticas, para después servir de referencia al resto de sectores literarios de la sociedad. Sin embargo, como advirtió el profesor Torres Corominas, a lo largos de los años y ante la nueva realidad social y literaria, se llevaría a cabo una reinterpretación del clasicismo que se manifestaría en la asunción del bucolismo y a la necesidad de escapar del desengaño que suponía la Corte, considerada un teatro, un mundo de apariencias, etc. Reflejo de ello serían La Diana de Jorge Montemayor, el Lazarillo de Tormes o El Abencerraje. Se creaba así el terreno propicio para el nacimiento de la literatura pastoril.


El profesor Gijs Versteegen durante la explicación de su ponencia. A sus lados, la profesora Díez Yáñez y el profesor Torres Corominas. Fuente; Jorge Pajarín
Y por último, el profesor Gijs Versteegen, mediante su ponencia “Los Sitios Reales: espacios magníficos de la conversación”, quiso demostrar cómo los Reales Sitios supusieron lugares idóneos en los que poder desarrollar todo tipo de actividades artísticas que formaban parte de la magnificencia principesca y que manifestaban un arte de vivir determinado

En primer lugar, procedió a explicar el concepto de “conversación”, entendido como sinónimo de “sociabilidad”, en tanto en cuanto agrupaba prácticas tan diversas como la literatura, la danza, ejercicios caballerescos, grandes banquetes, fiestas cortesanas, etc. Para esta idea, el profesor Versteegen quiso destacar el contraste entre las funciones que desempeñaba el ceremonial, pues si bien servía como instrumento de distancia y diferenciación del rey con sus súbditos, aquel no dudaba en propugnar la importancia de la cercanía que implicaba la conversación. De esta manera, resolvía, haciendo referencia a Castiglione, cómo la cultura cortesana se trataba de un “juego de contrastes” en el que era fundamental la discreción, concebida como la capacidad de adaptar el comportamiento. 
Cartel del seminario.
Para apoyar su tesis, Versteegen analizó dos obras de la literatura cortesana: primero, el manual de buen gobierno que fray Antonio de Guevara dedicara al emperador Carlos V (El Relox de príncipes), donde resaltaba la importancia de la educación esmerada del príncipe en base a aquella que recibió el famoso emperador romano Marco Aurelio, destacando, entre otros aspectos, el papel de la buena conversación, no como placer, sino como instrumento político para el buen gobierno principesco, pues el príncipe, como buen padre, debía ser accesible para sus súbditos; y, por otro lado, la célebre obra de Baltasar Castiglione, El Cortesano, quien defendía, a diferencia de la obra de Guevara, la conversación como un placer que contribuía a la felicidad del hombre. A partir de sus lecturas, el profesor de la URJC concluyó en cómo el palacio y/o la residencia real se constituía como el lugar del buen gobierno y, convertido en objeto de creación y expresión de la belleza, como el lugar idóneo para la buena conversación.

En definitiva, gracias a la interdisciplinariedad y complementariedad que caracterizaron a las tres ponencias desarrolladas en el Seminario Metodológico “Sociabilidad, arte y magnificencia en los Sitios Reales. Siglos XV y XVI”, los asistentes pudieron descubrir las nuevas líneas de investigación que desde hace unos pocos años se vienen desarrollando y que contemplan la Corte, no sólo para comprender la configuración política de la Europa Moderna, sino como un fenómeno cultural y social determinante para el devenir de un periodo tan apasionante como fue el Renacimiento y el Siglo de Oro español. 

jueves, 23 de marzo de 2017

¿La mayor revolución de la historia?

Quisimos coches voladores, ahora tenemos que conformarnos con 140 caracteres.

Comenzaba Charles Dickes su obra Historia de dos ciudades con este párrafo, que siempre me ha parecido rayano en la perfección:
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.
Y es que, efectivamente, solemos pensar que vivimos, por así decirlo, en la mejor peor época de la historia. Frente a los grandes avances en medicina, tenemos el cambio climático; junto a la época del mundo donde hay mayor número de personas gobernados por la democracia y la libertad, arrastramos aún las consecuencias de una crisis económica de la que no tenemos todavía claro el precio final; en paralelo a unos números sin precedentes en lo referente a educación a nivel mundial se sitúan datos extrañísimos en lo referente a lo que denominamos el sector cultural.

Pero los avances tecnológicos actuales no tienen parangón, dirán ustedes. Y aquí es cuando yo voy a cometer seppuku, ya que como ingeniero de telecomunicación, es decir, especialista en las tecnologías que están cambiando el mundo a ojos vista, no me queda más remedio que hacer autocrítica. Como uno es poco amigo de dogmas, y siempre está dispuesto a escuchar a la gente razonable (aunque luego sea para desechar el mensaje), al menos merece la pena analizar estos aspectos. 

¿Por qué digo esto? Porque realmente, si bien el impacto de las tecnologías de la información actuales en la sociedad es realmente palpable en nuestro día a día, algunos análisis revelan que éste no está consiguiendo un aumento apreciable de la productividad. El enfoque general de esta escuela de pensamiento viene a decir que todos los avances que permiten recibir la información en segundos desde el otro lado del mundo son importantes, contribuyen al bienestar de todos, y de manera transversal, a conseguir otros grandes avances sociales, técnicos o médicos, pero realmente están siendo menos decisivos de lo que parece.
Innovation Files
Robert Gordon, economista de la Universidad de Northwestern publicó en 2016 un largo ensayo, The rise and fall of american growth (Auge y caída del crecimiento estadounidense), en el cual postula tres cosas:
  1. La revolución digital está sobrevalorada. 
  2. La verdadera revolución tecnológica se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX, con la electricidad, el teléfono y el coche. 
  3. El crecimiento económico no volverá a los niveles estelares que hicieron posible aquellas innovaciones.
Conforme a su postura, para empezar, el propio crecimiento económico es una invención moderna. No existió hasta 1770; y durante un siglo, este crecimiento existió, pero realmente la época donde este alcanzó un ritmo vertiginoso fue entre 1870 y 1970: la electricidad, el teléfono, el motor de combustión, el cine y la grabación del sonido, los alimentos enlatados, los antibióticos, los ascensores, el refrigerador, la lavadora... tecnologías que cambiaron nuestra sociedad totalmente.

No hace falta ser premio Nobel de Economía para entender que se es mucho más productivo con mejor salud, bien alimentado y con una bombilla para poder trabajar tras la puesta del sol. Se gana más, y por tanto, se consume más. Evidentemente, las guerras mundiales supusieron un bache importante en el camino, pero en esos 100 años la productividad y la economía crecieron a un ritmo sin precedentes. 

Afianzadas esas tecnologías, llegaba el turno de los ordenadores como siguiente gran revolución, y, según este análisis, han sido incapaces de aguantar el tirón. O en palabras del premio Nobel en Economía Robert Solow: «La era de los ordenadores se ve en todas partes excepto en las estadísticas de productividad»

Tal vez es más ruidoso de los ciberescépticos es el periodista, ensayista, bloguero e investigador bielorruso Evgeny Morozov, que, en 2011, mientras se discutía el papel de las redes sociales en la Primavera Árabe y se proponía el Premio Nobel de la Paz para Internet, publicaba El desengaño de Internet, donde señala que Internet y las redes sociales son usadas tanto por los regímenes autoritarios como por los rebeldes en su contra. Los títulos de otros de sus libros, Internet no salvará el mundo y Contra Steve Jobs y los señores del silicio, dejan bien a las claras su postura.
The Telegraph
Sin embargo, asumiendo que el enfoque general acerca de que la época de tecnificación en la que estamos inmersos tal vez no sea tan decisiva como pensamos ahora mismo, es preciso también poner sobre la mesa una serie de incógnitas sobre las certezas expuestas por los más escépticos. 

Para empezar, ni siquiera sabemos cual es el alcance potencial de la tecnología informática y las telecomunicaciones; evidentemente, llamar "nuevas tecnologías" a algunas que llevan ya décadas entre nosotros es poco acertado, pero pensar que estas están ya próximas a su techo parece bastante arriesgado también. Desde la guerra de las corrientes de Edison y Tesla hasta que el mundo se benefició realmente de la electricidad pasaron varias décadas. El impacto que pueda tener sobre el mundo la implantación de una inteligencia artificial real es, simplemente, inimaginable.

En segundo lugar, el mundo al que nos enfrentamos es mucho más complejo socialmente que el que vio nacer aquellos avances. Vivimos en una sociedad mucho más globalizada, con grandes retos como la inmigración o el cambio climático, y aún no hemos asimilado cual será el escenario en el que estas tecnologías pueden producir el máximo beneficio. 

Volviendo al principal ejemplo, la electricidad, su implantación aportaba grandes ventajas a todo el mundo, y no era preciso educarse en su uso para beneficiarse; sin embargo, las tecnologías de las comunicaciones actuales implican la necesidad de un aprendizaje básico por parte de muchos de sus usuarios, especialmente en términos laborales. 

Y es que asociada a toda revolución tecnológica, hay una destrucción de puestos de trabajo: la imprenta acabó con los amanuenses, y los automóviles con los coches de caballos. Sin embargo, actualmente afrontamos un futuro donde la destrucción de puestos de trabajo obsoletos no tiene una contrapartida clara con la generación de otros. 

Por otra parte, y entroncando con los puntos anteriores, las TIC tienen la propiedad de ser transversales a todos los ámbitos; si el motor económico de la próxima generación se basara en hallazgos relacionados con fuentes de energía renovables, para poder explotarlas debidamente en un corto plazo de tiempo las tecnologías de la información serían cruciales para ello. 
Audiotech
A ello hay que sumar la crisis económica que nos ha acompañado en los últimos años, y de la que aún pagamos las consecuencias, ha tenido su origen en los mercados financieros y afectado a todos los sectores; tal vez no haya tecnología capaz de contrarrestar, en el corto plazo, semejante golpe.

Del mismo modo que un tendido de cables de alta tensión resulta visualmente impactante y da a dicha infraestructura una notoriedad evidente, las antenas de telefonía o la fibra óptica buscan hacerse lo más discretas que sea posible. La aportación a nuevas investigaciones y al conjunto de sectores resulta, en el fondo, tan necesaria como intangible en muchas ocasiones. Las mal llamadas "nuevas tecnologías" no son, por tanto, un fin en si mismas, son un medio, una herramienta para el conjunto de actores económicos y sociales.

Finalmente, es precisamente la principal virtud de las tecnologías actuales la que puede estar convirtiéndose en su gran enemigo: la velocidad de generación y circulación de la información y las ideas hace que sea casi imposible procesarla y asimilarla. Además del vértigo y sensación de falta de seguridad que produce, esta sensación de cambio constante hace que no tengamos nada claras aún cuales son las nuevas reglas del juego en términos éticos, sociales e intelectuales. 

Más allá de la frase de Neil Postman, sociólogo fallecido hace varios años, conforme a la cual «La información se está convirtiendo en basura», es preciso asumir que la información está cada vez más contaminada con ruido. No hay precedentes históricos en lo referente al volumen de información accesible por cualquier individuo, aunque resulta cada vez más complejo encontrar aquella realmente útil en un mar de datos irrelevantes.

Tal vez el problema no es que esta capacidad de manejo de información no contribuya de manera clara, hoy por hoy, al crecimiento económico, sino que no tengamos claro aún como puede hacerlo, de la misma manera que no sabemos como puede ayudarnos a resolver otros muchos de los retos de la humanidad.

¿Cuándo y como lo sabremos? En palabras del último premio Nobel de literatura, la respuesta está en el viento. Pero desde luego, sin la guía de las humanidades es posible que no lleguemos a ninguna respuesta que nos guste. Todo este análisis acaba llevando a un lugar que no por común deja de ser menos cierto: la tecnología es neutral, y es el ser humano quien decide qué uso darle.
Evangelidigitalización

Fuentes: Nicola Nosengo - La gran estafa de la revolución tecnológica