martes, 20 de diciembre de 2011

Autoentrevista (I)

Hola a todos. La entrada de hoy les resultará curiosa. Nos hemos dado cuenta de que a mucha gente le llama la atención una colaboración entre un ingeniero y un historiador, y que además, sea precisamente el ingeniero el que habla sobre curiosidades históricas. Hoy, en un formato de entrevista mutua, intentaremos explicaros de donde parte todo esto. El neófito Roberto es preguntado por el alquimista Juan por su visión sobre algunos de estos aspectos. Que lo disfruten.

Roberto, ¿podrías explicarnos de donde parte la idea de este blog, y por qué el  enfoque que tiene?

En un mundo laboral tan complicado tienes que buscar visibilidad sin olvidar la profesionalidad. Ésa fue la motivación principal.  El problema era qué tratar. Qué podía aportar yo en todo esto. Si hubiera hecho un blog sobre mi especialidad me leerían, caso de hacerlo, cuatro personas a lo sumo. Quería aportar algo más relevante y después de leer y buscar muchos blogs me di cuenta que uno como el que ahora tenemos no existía en ése momento.

El enfoque es simple. Pongo lo que a mí me hubiera encantado que me dijeran cuando entré en la carrera y consejos por los que hubiera matado cuando estaba cursando la licenciatura en Historia. En casi todos los ambientes laborales, por no decir en todos, la gente, mucha gente, se guarda toda la información y recursos que maneja. A mí esa postura me parece egoísta por decirlo suavemente. Yo he tenido la suerte de conocer a profesores y profesionales que pertenecen a esa minoría que ayuda y colabora. Era de justicia que yo diera un poco de lo mucho recibido.

¿Y por qué crees tan importante que los jóvenes estudiantes de la carrera de Historia se conciencien de algunos de los temas tratados?

Son muy pocos los que cuando entran en la carrera saben a lo que van y menos los que saben a qué mercado laboral se van a enfrentar. No conocen el sistema académico, las reglas del juego y cuando te dan el titulito te das cuenta que este vale tanto como una etiqueta de anís del mono. Así de simple. Sin muy buenas notas, sin un esfuerzo serio y orientado en la carrera, estás perdiendo el tiempo. Y yo esto lo sé muy bien porque fui uno de ellos. Me ha costado muchos años y esfuerzo recuperar, en la medida de lo posible, el tiempo perdido. No deseo a nadie los sinsabores, decepciones y errores que yo he cometido. Siempre que escribo intento ser lo más objetivo posible. Esta es mi experiencia. Puede que estés o no de acuerdo, pero te puede dar una idea bastante aproximada de lo que te espera.

¿Y por qué consideras que un ingeniero de telecomunicación puede ayudarte en ello?

El “negocio” está claro que cada vez más tiene que ver con el uso de TICS (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones). Aunque no es tu especialidad propiamente dicha, está claro que dominas de largo las nuevas tecnologías y sabes sacar mucho partido a la red aportando recursos que facilitan el trabajo. Y aún así no es lo que más valoro de tu aportación, sino esos post de corte histórico y social que publicas que me parecen de muchísima calidad. Con ello estás dando en los morros a todos aquellos que piensan que los de ciencias sólo saben de números y que son muy cultos por hacer una carrera de humanidades. Me molestan muchísimo esas generalizaciones sin sentido.

Háblanos de tu evolución en el uso de las TIC; de lo que pensabas recién salido de la universidad y de cómo ves ahora las cosas.

La verdad es que cuando salí de la carrera no me planteé ni de lejos nada que tuviera que ver con las TICS. Es más, para mí el ordenador era máquina infernal  que hacía lo que quería. Cada vez que algo fallaba entraba en crisis y te llamaba corriendo. Pensaba que a un historiador las cosas de la “informática” eran en todo caso un complemento a su formación. Cuando me di cuenta de mi error tuve que recuperar el tiempo perdido a base de horas, cursos, y luchas a muerte contra los demonios malvados Terabyte y Megabyte. A día de hoy no concibo mi trabajo sin el apoyo de las TICS y aviso que el que no lo entienda pronto estará muerto laboral y académicamente.

¿Qué crees que les falta ahora mismo a los estudiantes de la carrera? Me refiero tanto a las lagunas que pueden solventar desde la facultad, tanto a las que pueden solventar ellos mismos.

Lo que percibo como primera impresión es que en general no entienden que el instituto se acabó. Digo en general porque me he cruzado con alumnos francamente buenos. La facultad es sólo el principio, luego tiene que haber detrás un trabajo personal muy grande. Me refiero a que muchos se limitan a los apuntes y a “sacar nota” y esto es sólo parte del negocio.

Pongamos un ejemplo. Nadie te va a decir en la facultad que leas a Cervantes, Fernando de Rojas o a Erasmo de Rotterdam, pero es obvio que es algo que debes hacer. La Literatura, la Filosofía o el Arte no es algo que se deba dejar de lado porque “no me lo van a preguntar”. Esto te limita enormemente. La queja por parte de muchos profesores que sus alumnos cada vez leen menos se va generalizando.

Mi crítica hacia la facultad más importante es que no te enseña el oficio. La carrera se limita en demasiadas ocasiones a repetir y resumir sin la menor capacidad de crítica y autocrítica, de debate. La culpa en esto creo que recae más sobre el sistema que sobre los profesionales que estoy seguro que muchos querrían hacerlo y también recae sobre los alumnos, que demasiado ocupados por las calificaciones no se preocupan por formarse e intentan debatir en pocas ocasiones y con argumentos que no nacen de un trabajo previo. Nosotros, y menos aún yo, no éramos en absoluto mejores que los alumnos que hoy pueblan las aulas. Sólo que nosotros contamos con una formación previa más sólida. De eso no tienen la culpa los alumnos de hoy. Es un fracaso general de toda nuestra sociedad

Siempre has dicho que la división entre ciencias y letras es injusta y falsa. ¿Por qué?

Falsa porque los que son verdaderamente buenos en su trabajo por lo general tienen una formación integral. Tú eres un buen ejemplo, eres ingeniero y sabes mucha más Historia, Literatura o Arte que muchos compañeros míos de facultad y como bien sabes no eres el único ejemplo que tengo a mano. Yo era el primer idiota que iba diciendo estupideces sobre las ciencias y, otra vez, cuando me di cuenta de mi error me costó un enorme esfuerzo ponerme al día para tener una cultura científica modesta.

Me parece injusta porque tanto el que investiga sobre ciencias como el que lo hace de letras genera un conocimiento igualmente necesario. Ambos nos debemos a la sociedad que nos financia. La diferencia es que todos estamos de acuerdo en que es necesaria la investigación científica pero es mucho más difícil hacer entender a la sociedad que es igualmente necesaria la investigación humanística. La prueba la tenemos en la sociedad en la que vivimos. Todo el mundo está muy preocupado por superar la crisis económica. Lógico y urgentemente necesario, pero nadie habla sobre la crisis en la que el hombre y la sociedad está inmersa que es igualmente preocupante. Europa no sólo padece déficit económico.

¿Tiene un buen historiador el merecido prestigio profesional en España? ¿Y fuera?

¿Prestigio en España? Nulo, simplemente nulo. Todos los que hemos estudiado Historia hemos tenido que aguantar la preguntita de “Y eso pa qué sirve”. De esto tenemos culpa en mayor o medida todos y razones hay muchas; el intrusismo de los opinólogos, el divorcio entre las universidades y la sociedad, la propia crisis de la Historia como ciencia, falta de divulgadores serios, la titulitis que lleva a muchos a ser licenciados mediocres… Esta pregunta daría para un artículo de 30 páginas.  Fuera la cosa cambia. Tengo la impresión que sobre todo en Inglaterra y Francia el historiador tiene más prestigio. Cuando me llamen de Cambridge te comento. Ja,ja,ja.

¿Y crees que algún día cambiará esa perspectiva entre la gran mayoría? ¿Qué crees que haría falta?
A corto plazo imposible. Es algo instalado en la sociedad y más en este mundo tan materialista y utilitarista. Esto es una realidad. Creo que falta mucho optimismo y sobra derrotismo entre los profesionales y sobre todo debemos de recuperar el espacio en la sociedad que debemos ocupar. Esta es otra pregunta de 30 folios.

Y para acabar, pregunta envenenada: ¿Animarías a tus hijos a que también estudiasen Historia?

¿Y tú a los tuyos a estudiar teleco? Temo que no. Mi papel como padre que soy es explotar TODAS aquellas aptitudes que voy percibiendo en ella. Siempre me acuerdo mucho de aquella conferencia de Ken Robinson. Como bien dice, estamos educando a nuestros hijos para un futuro mundo laboral que a día de hoy nadie puede ni imaginar. Este hecho como padre me agobia y preocupa enormemente. Mi hija tiene dos años y le hemos pedido a los Reyes un pequeño piano con su butaca y todo ya que parece ser que tiene aptitudes para la música. A mí me da igual que mi hija quiera ser pianista, bailarina, ingeniero, periodista o historiadora. Nunca la animaré a nada pero sí le pediré excelencia y seriedad en aquello que elija.

Muchas gracias. Con esta entrada damos por concluido el año en el blog. Volveremos con la segunda parte de la entrevista, y con un lavado de cara, tras la visita de SSMM los Reyes Magos de Oriente. Hasta entonces: Feliz Navidad y feliz año nuevo, Zorionak eta urte berri on, Bo Nadal e feliz aninovo, Bon Nadal i feliç any nou, Prestoses fiestes navidiegues y gayoleru añu nuevu.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Cómo funciona un libro electrónico?

La imprenta es un ejército de veintiseis soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo.
Johannes Gutenberg

No tengo miedo a los ordenadores. A lo que tengo miedo es a la falta de ellos.
Isaac Asimov

Esta vez comienzo la entrada no con una, si no dos citas, ya que la combinación de ambas creo que encaja a la perfección con el tema de hoy. Más todavía viendo quienes son sus autores: el padre de la imprenta, y uno de los grandes escritores del siglo XX, ardiente defensor del libro en su formato tradicional, aunque su frase pueda dar a entender otra cosa.

No es mi intención el hablar de cual es la mejor marca o modelo. Ni siquiera voy a analizar copyright, copyleft o las posturas al respecto de creadores profesionales, editoriales o consumidores. Ya Roberto me adelantó haciendo un buen análisis de su nuevo juguete en la entrada anterior, la cual me da pie para este artículo, que hace tiempo tenía pendiente. Lo que pretendo es que entiendan ustedes la parte técnica del asunto, vean las ventajas e inconvenientes del sistema ebook desde un punto de vista tecnológico y, en definitiva, que saquen sus propias conclusiones, aunque daré un esbozo de las mías.

Para empezar, hoy hablemos de clave del asunto: la tinta electrónica; en posteriores entradas hablaré de algún aspecto importante a la hora de comprar un dispositivo como éste. Como en tantos y tantos casos, aunque como verán más adelante hubo esbozos anteriores, la idea para su uso actual nace en el MIT (Massachussets Institute of Technology), donde en los 90 comenzaron a trabajar en este concepto con una idea muy ecológica en la cabeza: reducir el consumo de papel mediante la implantación de un sistema de pantallas flexibles extraplanas. La comercialización de esta tecnología, bajo la forma de libros electrónicos o ebooks , comenzó en 2004 con el LIBRIé de Sony.

El funcionamiento es relativamente sencillo de entender. Realmente, hay dos ideas fundamentales y algo diferentes, la desarrollada por E Ink, y la desarrollada por Xerox, denominada Gyricon. No entraré a analizar otras técnicas aun minoritarias o en desarrollo.

Figura 1: esquema de funcionamiento de la  tinta electrónica 
de E Ink (contenido libre de Wikimedia)
En el caso de la tinta electrónica de E Ink, se precisan 3 capas de distintos materiales. Una capa inferior de microtransistores eléctricos, una capa superior protectora, y una capa intermedia, donde realmente está la acción. Esta capa intermedia está hecha de miles de microcápsulas de un polímero en forma de gel sensible a los campos electromagnéticos generados por la capa inferior; dentro de cada microcápsula hay unas minúsculas partículas de dióxido de titanio tintadas y con carga: blancas si tienen carga positiva, negra si es negativa. De este modo, la capa inferior genera los campos magnéticos correspondientes a la imagen que ha de aparecer en pantalla, atrayendo unas partículas y repeliendo otras. Así, forma ante nuestros ojos puntos blancos, grises y negros que forman el texto. Para terminar de entender esto, pensemos en que cada microcápsula tiene un diámetro de unos 100 µm, es decir, la décima parte de un milímetro, permitiendo una resolución apta para la creación de caracteres lingüísticos. En este caso, paradójicamente, la imagen derecha explica como se crean las palabras.

Figura 2: esquema de funcionamiento de Gyricon (contenido libre de Wikimedia)
La tecnología Gyricon de Xerox parte de una idea similar y bastante más “antigua”, ya que su primer esbozo se realizó en los años 70 del siglo XX. En este caso, hablamos de 3 capas de polímeros y una cuarta capa optativa, de electrodos. Dos de las capas de polímeros se limitan a actuar como contención de la capa central que, como antes, es la que permite generar el texto. De nuevo, en una solución gelificada, tenemos unas esferas (en este caso, se trata de dipolos de material plástico), con un hemisferio blanco cargado negativamente, y con otro hemisferio negro cargado positivamente. Estas esferas giran 180º en un sentido u otro en función de la polaridad aplicada. A la izquierda se puede observar la diferencia con la anterior técnica.

Aquí es cuando surge la pregunta: ¿y cual es mejor? Como casi siempre, no hay una respuesta absoluta. Bien es cierto que Gyricon es una tecnología más antigua y que permite menor resolución, puede ser muy útil en formatos de gran tamaño, como anuncios murales, o aplicaciones industriales. De hecho, su publicidad se está orientando a sus usos como papel electrónico reusable más que a la integración en los libros electrónicos. Lo que es innegable en ambos casos es la orientación a una lectura cómoda al tratarse de soportes no retroiluminados, lo cual cansa menos la vista. También persiguen un bajo consumo energético, ya que la ordenación de los puntos blancos/negros es persistente y no precisa refresco continuo.

Como contras podemos citar dos bastante obvias, independientes de la relativamente escasa oferta de contenidos actual: la velocidad de actualización de pantalla, y la no presencia de color. Cosa lógica, ambas están en fase de mejora, ya que son las dos principales lagunas a salvar por esta tecnología a día de hoy. Ya comienzan a verse dispositivos con buenas tasas de actualización, y, en lo referente al color, técnicamente hace tiempo que se ha logrado, pero tiene el grave problema de un precio bastante más elevado que los dispositivos que manejan escala de grises. Comienzan a comercializarse, en todo caso, algunos con precios relativamente asequibles. Además, si bien técnicamente se han basado hasta ahora en el uso de filtros, Philips tiene ahora mismo en desarrollo una técnica basada en micropartículas cian, magenta, amarillo y negro, con dos microcápsulas por cada píxel. Por otra parte, les invito a que vean este video; francamente interesante, y creo que deja bastante claro tanto la pequeña maravilla que es esta tecnología, como lo rápido que evoluciona.


En cuanto a la artificial guerra entre soporte en papel y soporte digital, me voy a limitar a unas pocas opiniones, del todo personales. Para empezar, la ambigüedad de la expresión “libro electrónico” o ebook, refiriéndose tanto al dispositivo como a las ediciones “no en papel” no ayudan al debate, y realmente las presuntas amenazas a un sector que no tiene claro aun como explotar esta tecnología provienen de la gestión de los contenidos. En lo referente a la tecnología, creo que ambos medios están condenados a entenderse, y que usaremos los dos dependiendo de la situación, del tipo de lectura o de nuestros hábitos… o del espacio, cada vez más exiguo, del que dispongamos para seguir acumulando papel. Seguramente nuestros hijos usarán libros en papel, pero de forma menos frecuente, mientras nosotros tenderemos al caso contrario. Por otra parte, a día de hoy no tengo duda de que el soporte electrónico se irá imponiendo en muchos casos, pero habrá que ver si prevalecerá el basado en las tecnologías que les acabo de explicar, o se impondrá más bien el uso de tablets, como está pasando ahora mismo, porque aunque no están optimizados para lectura, son más versátiles. A modo de dato, les invito a que examinen esta imagen y saquen sus propias conclusiones.

Casi como colofón, les he dicho que yo no les voy a hablar de marcas o modelos; pero como también imagino que quien se ha leído esto puede ser porque esté pensando en comprarse uno, sí les dejo una comparativa hecha por una página de confianza; espero les resulte útil, y saquen sus propias conclusiones. Les recomiendo encarecidamente también que peguen un vistazo al blog "Los futuros del libro", que estudia, desde distintos puntos de vista, cómo serán los hábitos de lectura de los tiempos venideros; además, ha visto ya recopiladas en formato libro las mejores entradas, demostrando la convivencia de los formatos. Por supuesto, no puedo dejar de rescatar este video, que si bien ya colgó Roberto hace tiempo, nos viene al pelo en esta ocasión.


Ah, por si se lo están preguntando, pese a mis tendencias geeks, me encanta el libro en papel; como supongo que les pasa a muchos de ustedes, para mí el soporte tradicional es casi un objeto de culto, y el tacto de un libro tiene un encanto que no pueden lograr los electrones. Pero lo que no podemos es asustarnos de los nuevos inventos ni intentar aplicar modelos de negocio inmutables a través del tiempo; supongo que cuando Gutenberg desarrolló la imprenta el gremio de amanuenses debió poner el grito en el cielo.

Cuídense.

Juan.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El famoso Ebook

Hoy quiero empezar dando públicamente las gracias a Juan. Lo primero porque ha sido obra suya que este blog fuera publicando semanalmente ante mis últimos agobios laborales y lo segundo por la enorma calidad de sus entradas tanto  las científicas  como las de Historia, que son espectaculares. Además desarrolla una labor en Twitter de gran calidad. De hecho una de sus últimas publicaciones ha sido “retwitteada” por el Instituto Cervantes de Dublin nada menos. Pocas virtudes me adornan, pero sin lugar a dudas una de ellas es saber rodearme de gente válida.

Dicho esto, vamos a seguir haciendo un poco de Juan. Ha llegado a mis manos un libro electrónico. El PAPYRE 622 . Vamos a comentarlo desde la perspectiva de un usuario medio. Empezemos, dejando mi bibliomanía aparte, diciendo que sirve para lo que se supone que sirve. De perogrullo pero no tanto. Es decir, que se lee casi casi casi como un papel. Digo casi porque la pantalla a veces te juega malas pasadas de reflejos con luz artificial. Aún así es un inconveniente menor y lógico. Muy interesante la opción de agrandar la letra o cambiar su tipo para gente con problemas de visión.

Además de leer el texto puedes subrayar y tomar notas lo que es una maravilla pero que nadie  piense que es como en el papel. El proceso para ambas cosas es lento. Subrayar es engorroso porque el aparato tarda un poco en darse por enterado y suele subrayar las líneas contiguas por mucho que uses puntero. Para las notas se despliega un teclado en la misma pantalla que hace del proceso algo desesperante. Eso sí, luego las tienes todas ordenaditas lo cual es un lujo. Supongo que con el uso iremos mejorando la pericia.

Soporta muchos formatos, tantos que algunos ni había oído nombrar. Para mí los básicos son PDF y EPUB. Y aquí es donde tiene mucha importancia un programita del que os hablé en la entrada Higiene Virtual llamado Calibre. Además de ser gratuito y tener tus PDF bien etiquetados como dios manda, te permite cambiar los archivos PDF a EPUB, mucho más funcional para el ebook. Por otra parte, existen distintas extensiones para los navegadores que permiten volcar páginas web a formato epub para leerlo en  el libro electrónico, y viceversa.

El modelo en cuestión tiene un rendimiento de batería bastante bueno. A mí me lo dieron con un tercio de batería hace cuatro días y después de darle mucho uso no me ha sido necesario recargarlo. Si hablamos de memoria interna tiene para dar y tomar y si le metemos una Micro SD de 2/4 GB ya tenemos para almacenar más libros de los que posiblemente podamos leer en dos vidas.  

Tiene funciones que yo considero superfluas como lo son los juegos, el album de fotos o el reproductor de música. Supongo que estarán porque si no las tuviera la gente elegiría otro modelo que sí los tuviera. Reitero que a mí me parecen superfluos pero temo que es para agradar al comprador final. Las fotos se ven muy bien pero al no soportar color pierde toda la gracia. Y sí, sé que es porque la pantalla está especialmente diseñada para leer y no para ver fotos. Entonces, ¿a qué la aplicación?. El aparato viene con entrada de cascos y reproductor de música, pero a día hoy no le veo utilidad cuando hasta el móvi más básico lo lleva y además te permite enterarte de cuando te llaman.

Mención aparte merece el navegador. Al incorporar wifi se supone que puedes navegar. Y digo se supone porque después de intentarlo he sabído qué seria navegar con un Spectrum 128. La pantalla, recordemos que en blanco y negro, avanza muy lenta y a tirones. Vamos, que si me veo en el apuro prefiero pagar en un cibercafé que pelearme con el ebook. Vuelta a lo mismo, como los clientes “pedimos” que hasta el boli bic tenga wifi y pueda navegar los señores ingenieros nos lo ponen, temo que con una sonrisa. Lo mejor es manejarte con un ordenador normal y luego pasar los libros por medio de un simple cable USB.

Debemos tener en cuenta que hablo de un modelo medio/alto. Que nadie se piense que los supuestos ebooks que circulan por 90 eurillos cumplen todas estas funciones y sobre todo la que menos cumplen es la de una lectura eficaz, que al fin y al cabo, es lo que cuenta.

Yo encantado con él porque lo quería precisamente para leer los cientos de artículos que tengo descargados o escaneados. Lo quiero exclusivamente para eso porque a día de hoy anuncio que no compraré ni un maldito libro en electrónico por múltiples motivos.

El primero es porque los libros que venían incluídos en el dispositivo tienen más erratas que la primera edición del Quijote (el editor parece más inexistente que virtual) . La segunda porque me parece un verdadero timo y lo demuestro. Si pinchas en este enlace verás que es la página oficial del ebook desde donde puedes descargar libros supuestamente de Historia Moderna. Más de doce años estudiando Historia y me acabo de enterar que el bombardeo de Guernica del 37 pertenece a la Edad Moderna. ¿Qué pensará Felipe II de Franco o la República?. Fascinante. Este es un solo ejemplo. También, como puedes ver aquí, la masonería o el Medievo constitucional  es Edad Moderna. 

Y con todo no es ni mucho menos lo peor. Miremos un libro en concreto titulado Mendizabal. Como vemos en ebook vale 34 euros y si lo miramos en una librería vale 49. Todos pensaremos que 15 euros bien valen una misa. Pero ahora pongo los supuestos datos que dan los editores. Del precio total del libro un 40% es para la distribuidora, la librería ya me extrañaría a mí que se llevara más de un 10% del total. Es decir que el libro valdría limpio de polvo y paja 25 euros redondeando. Tenemos que contar que además la editorial no paga el proceso de impresión con todo lo que ello conlleva. Pongamos que cada ejemplar le valiera tan sólo 4 euros imprimirlo. Quedan 21 euros de donde la editorial se llevaría sus beneficios. ¿De dónde se sacan los otros 13 eurazos que me cobran?. Del cuidado de la edición digital no, porque esta se reduce a un escaneado simplón del texto sin tener en cuenta todos los recursos que ofrece el ebook.

Que en resumen, prefiero ir a , comprarle el libro a Miguelón y dejarme de historias porque además los libros que a mí me pudieran interesar no están en catálogo digital, que dicho sea de paso es más limitado que mi fondo de armario.

Dicho todo esto, el ebook es un arma fundamental para organizar y leer ahorrando papel los cientos de artículos que tengo en la memoria como tendréis muchos de vosotros. De la muerte del libro permitidme que lo dude por lo menos a día de hoy.

Paso el relevo para después del acueducto de la Constitución a Juan que está deseoso, creo yo, de meterse en este charco.

Un saludo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Excalibur en el Camino de Santiago

El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
Aristóteles

No, no me acabo de bajar de “la nave del misterio” ni nada parecido. Simplemente he estado de visita, una vez más, en la bonita ciudad de Burgos. Tenía pendiente hace tiempo una excursión, que al fin he podido llevar a cabo, a uno de los patrimonios de la humanidad situados en sus cercanías: Atapuerca. El pequeño pueblo da nombre a una sierra que alberga unos tesoros de valor incalculable y constituye el eslabón perdido, nunca mejor dicho, entre ambos conceptos.

Reconstrucción de
hembra de homínido
La sierra de Atapuerca es un punto de paso natural entre las últimas estribaciones del sistema Ibérico y las de la cordillera Cantábrica. Por tanto, es lógico que sea un lugar de tránsito obligado, como atestigua la presencia de la ruta jacobea en la misma, muy próxima a los yacimientos. Puesto que también une las cuencas fluviales del Duero y el Ebro hay presencia de agua, y por tanto, de fauna y flora. Por tanto, para un asentamiento humano sólo nos falta una cosa más: un hogar. Y puesto que se trata de un terreno calizo y hay presencia de agua, obtenemos un paisaje kárstico, en cuyas cuevas se refugiaron hace cientos de miles de años nuestros remotos ancestros.

La sierra fue usada durante mucho tiempo como cantera debido a las características de la caliza, y las cuevas eran conocidas por los habitantes de la zona; incluso fueron visitadas por el mismo Carlos I. Lógicamente, no podía saber el emperador de la importancia de los secretos que se ocultaban en las mismas. Tampoco lo sabían los británicos cuando decidieron atravesar la sierra con un ferrocarril destinado a llevar carbón desde el sur a las industrias vascas; aunque no era a priori la mejor ruta, decidieron que podían matar dos pájaros de un tiro y aprovechar para continuar la extracción de caliza. La trinchera excavada al efecto dejó al aire varias de las simas y cuevas de la zona, y posiblemente hizo que se perdieran parte de los restos arqueológicos ocultos en las mismas; en todo caso, no fue hasta los años 60 cuando se encontraron los primeros restos de homínidos.

Interior del museo
No pretendo entrar en detalle con toda la historia de las excavaciones y restos encontrados, ya que nos daría para mucho; de hecho, la visita a los yacimientos no tiene sentido sin los estupendos guías, ya que si no somos expertos no sabremos qué estamos viendo. Pero es ahí, en el mayor yacimiento de fósiles humanos del mundo encontrado hasta la fecha, donde se obtiene el contexto que nos servirá para el resto de la jornada y podremos entender los indicios que indican la existencia de canibalismo o la singularidad del Homo Antecessor.  Tras esto, resulta curioso y divertido, especialmente para los niños, visitar el parque arqueológico donde se explica al visitante cómo el hombre primitivo, (que, como suelo decir, era primitivo pero no gilipollas), fabricaba sus hachas de mano, hacía fuego, cazaba o hacía pinturas rupestres. Por cierto, que en caso de apocalipsis nuclear, puede ser buena idea formar grupo con los guías, que estas cosas se les dan bastante bien. Por supuesto, de vuelta a Burgos, se remata la expedición con la visita al museo de la evolución humana. Les recomiendo que peguen una visita a la página web: sencilla, sin estridencias y donde se localiza todo rápidamente. Es en el museo, cómodo, moderno y bien organizado, donde podremos ver muchos de los hallazgos, aprender más sobre la evolución biológica y cultural de nuestra especie, y, sobre todo, conocer (aunque no fotografiar) algunas de las joyas de la corona de Atapuerca: Miguelón, Elvis y Excalibur.

Miguelón
Elvis, la pelvis
Miguelón, encontrado en 1992 y bautizado así en honor a Miguel Indurain, es el cráneo más completo hallado hasta la fecha de un Homo Heidelbergensis. Además del valor de ser tan completo, nos da una buena pista sobre los lazos sentimentales de estos antepasados, ya que presenta los restos de una infección dentaria y ósea que fue la causa de su muerte y que le impediría masticar los alimentos; por tanto, durante el tiempo en que se desarrolló la misma, estimado en varios meses, tuvo que ser alimentado por el resto de su tribu. Por su parte, Elvis, la pelvis, así bautizada por razones obvias para los aficionados a la música del rey y encontrada en 1994, es también una pieza casi completa, y por tanto, única hasta la fecha, de un macho adulto de la misma especie.
Excalibur
Y mi favorita, Excalibur. Homónima de la legendaria espada extraída de la piedra por el rey Arturo debido a su belleza, es una preciosa bifaz de cuarcita roja encontrada en 1998 en la Sima de los Huesos (en todo caso, sigo pensando que habiendo sido encontrada tan cerca de Burgos debería haber sido llamada Tizona). Se trata de una pieza crucial debido a que la acumulación de cuerpos de homínidos en la sima se considera intencionada, siendo la primera de la que se tiene constancia. Ya que es particularmente bonita y la única herramienta encontrada en la misma, Excalibur podría ser la ofrenda funeraria más antigua conocida, lo cual implicaría, además de la existencia de lazos sentimentales que nos permite suponer Miguelón, la presencia de algún tipo de creencia en el más allá hace unos 350.000 años.

En resumen, entre los cientos de tesoros históricos que abundan en la península ibérica, contamos también con uno de valor incalculable sobre los tiempos en que la humanidad aun no se había desperezado. Además de visitar la grandiosa catedral gótica o el monasterio de las Huelgas, obligatorios para los interesados en una edad Media de la que la ciudad tanto se enorgullece, en Burgos es obligatoria una mirada al pasado remoto en la que tomaremos consciencia de la naturaleza del hombre .

Las imágenes de las piezas importantes han sido obtenidas de la página atapuerca.tv, ya que no se permite fotografiarlas.

Juan.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Qué es Bolonia?

Llevamos ya algunos años con el llamado Plan Bolonia y temo que no muchos aún lo tenemos muy claro. Como el primero que no lo tenía claro era yo, puse en San Google “Plan Bolonia” y me ha salido una página llamada ¿Qué es Bolonia?, promovida por el MEC y de gran interés. Tampoco dejéis de visitar la página oficial de Bolonia, en este caso en inglés.
Vaya por delante que soy defensor del Plan Bolonia, pero el problema es que para implantar Bolonia como se merece se necesita dinero. Dinero que no se puso en la bonanza y que no se va a poner en la crisis. Y no lo dotarán realmente de dinero ni tirios ni troyanos. Como dice Loquillo en una canción;

Sin líder a quien adorar 
Ni izquierda ni derecha 
que me obligue a avanzar .
Desconfiado como un animal 
que defiende su espacio vital


Pero volvamos a Bolonia… sus loables principios puedes consultarlos en su Declaración de Bolonia. Se supone que amplía tus salidas laborales en toda Europa y equipara en titulaciones a todos los europeos. Y digo se supone. En torno a la problemática de la “privatización” de las universidades, el portal aporta un artículo que puedes leer aquí. Como todos tenemos una edad y un criterio propio, o eso espero, leed el artículo y sacad vuestras propias conclusiones.

En definitiva, en estas páginas tenéis mucha información al respecto. Lo que no quiero pasar por alto es un artículo que se encuentra en dicho portal titulado “Bolonia y el dúo humanidades / Ciencias”. Empecemos por el título. Mal vamos si las humanidades tienen que ir en minúscula al lado de la Ciencias en mayúscula. Es un error tipográfico sin importancia si no fuera porque el inconsciente del redactor le está jugando malas pasadas. Copio y pego algunos extractos…

Facultad de Filosofía y Letras de la UAM.
“Las ciencias experimentales y sociales han desarrollado históricamente aspectos aplicados con gran utilidad social, que se enseñan en las universidades. Las humanidades quizá lo han hecho en menor medida, y el proceso de Bolonia ofrece una oportunidad para que las humanidades desarrollen la enseñanza de sus aspectos más útiles para una sociedad con una demanda potencial enorme de bienes culturales y humanísticos.”

Fascinante la negrita, por cierto mía. No hay que ser muy ducho para saber lo que nos están diciendo.  Stuart Mill estaría la mar de contento con esta frase.  Lo más gracioso es que, y hablo de nuestro caso, no es útil saber sobre nuestra Historia a lo que se ve. Eso sí, nos ofrece la oportunidad de que “desarrollen la enseñanza de sus aspectos más útiles para una sociedad con una demanda potencial enorme de bienes culturales y humanísticos.”  Es decir, que seamos profes o guías de museo pero que no investiguemos mucho que “no mola”. Con esto no quiero decir que ser profesor o guía o cualquier otra cosa sea peor, pero que tanto el profesor como  el investigador son igualmente interesantes y necesarios para la sociedad. Si nuestro propio sistema universitario nos ningunea de esta manera....

Otro párrafo de enorme interés…

foto de la Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras. Oviedo.
“El progreso social, humanístico, científico y tecnológico necesita universitarios preparados y dedicados a las letras y a las ciencias puras, que contribuyan a la investigación, a la creación, a la reflexión y al estudio. Aunque el mercado solo puede absorber unos pocos, a menudo consiguen buenos empleos. Por lo tanto, el sistema universitario debe asegurar la formación de humanistas y científicos competentes al más alto nivel, pero no puede dedicarse exclusivamente a ello porque lo haría en detrimento de las expectativas de muchos estudiantes y desatendería las demandas de la sociedad en su conjunto. Además, un universitario bien formado en cualquier rama, encuentra empleo.”

Es decir, que un país como España, con una Historia y un Patrimonio como el que maneja sólo puede absorber a unos “pocos elegidos”, pero no muchos y que no puede dedicarse a ellos porque la sociedad no los quiere. Habría que preguntarse por qué es así y empezar a repartir responsabilidades (yo también la tengo, y tú…) y pensar en soluciones sobre una sociedad que no demanda una investigación competente que pudiera poner en pie una “industria cultural” equiparable a muchos países de nuestro entorno. Y apostillo, estoy deseando conocer a aquellos historiadores que consiguen "buenos empleos". ¿Qué entendemos por buenos empleos? Temo la respuesta.

Facultad de Filosofía y Letras. Valladolid

Y ya el párrafo memorable es cuando cual Pilatos, el documento dice que;

“Será cada universidad, a través de sus órganos colegiados, quien decida junto con la Comunidad Autónoma si oferta o no títulos de “letras”, cuáles y con qué planes de estudios, para cumplir la misión que esa universidad haya definido. Ninguna norma estatal limita las humanidades, ni  los sistemas de financiación de la educación universitaria pública penalizan estos estudio”

De esta manera no sabremos nunca de quien es la responsabilidad última de los posibles fallos del sistema.

Y reitero que estoy a favor de Bolonia, pero vuelvo a decir que sin financiación todo queda en papel mojado y por eso tenemos que justificar lo que no se puede justificar.

En cualquier caso, estudiad bien Bolonia y aprended a sacar partido al sistema. Buscad la grieta. Es lo que hay...

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Cómo gestionar la identidad digital? – II

No es “tu” perfil de Facebook. Es el perfil de Facebook sobre ti.
Leif Harmsen

En la entrada anterior sobre este tema les hablé de los tres pilares de la llamada identidad digital: visibilidad, privacidad y reputación. Cada persona tendrá sus propios intereses en la red, y teniendo en cuenta estos parámetros tendrá objetivos distintos; tal vez a cambio de una máxima privacidad busque ser casi invisible, o buscando mayor prestigio renuncie a cierta privacidad. Como siempre, la respuesta vuela con el viento, y cada cual deberá, conociendo estos parámetros, buscar su propia solución. Sin embargo, es necesario tener en cuenta otros aspectos que influyen en nuestra identidad digital, y que les detallo a continuación. La lista no es exhaustiva, y posiblemente se les ocurran otros asuntos a considerar; en todo caso, me centro en los aspectos de la identidad individual, puesto que la corporativa requiere otros enfoques pese a que los problemas sean similares.

-       El nombre como “marca”: en esta pequeña bola azul llamada Tierra las combinaciones de nombres y apellidos no son tantas. Si buscan en Google, verán que aparecen varias personas que comparten los mismos (estadísticamente, debería haber multitud de Mohamed Li), lo cual puede ser un problema si intentamos ser conocidos de forma distintiva; como idea, siempre podemos intentar imitar a Prince o a Cher. Por otra parte, en una búsqueda intensiva aparecerá, tarde o temprano, toda la información disponible asociada a ese nombre, incluidas cosas que tal vez no nos gustaría que se vieran; el uso de perfiles alternativos en las redes sociales, uno de uso profesional con nuestro nombre real, y otro bajo pseudónimo para usos más privados, es una opción razonable; en todo caso, en la actualidad la tendencia es intentar combatir esta práctica, ya que es usada demasiado frecuentemente para conseguir impunidad.

Del ácido Mauro Entrialgo

-       Los datos indelebles: parte de la información seguirá ahí indefinidamente, sin que podamos hacer nada para evitarlo. Incluso tras dar de baja los perfiles correspondientes la información permanece en los servidores de la empresa correspondiente durante algún tiempo. Años después de algún hecho del que no nos gustaría que hubiera publicidad, la información seguirá ahí. Que se lo digan al protagonista del video de “contigo no, bicho”.

-       El robo de identidad: a día de hoy una de las actividades delictivas más frecuentes en la red es el phishing, lo cual afecta principalmente a la imagen de las marcas comerciales, pero cualquiera puede ser víctima de un robo de identidad si nuestra información cae en las manos inadecuadas. El mero hecho de tener una cuenta de correo o un perfil público con una contraseña débil puede implicar un problema importante.

-       La identidad generada por los demás: pese a que nosotros podamos ser muy escrupulosos con nuestra imagen y los datos que generemos, formamos parte de una red. Parte de nuestra identidad está distribuida y depende de la opinión de los demás, que pueden exponer en muchos sitios, así como de su manejo de los datos; al subir las fotos de la última reunión familiar donde nos tomamos una copa de más, nuestra tía la del pueblo puede estar afectando a nuestra imagen digital. Es importante insistir en que el tema de la identidad digital es cooperativo y todos hemos de tomar conciencia de lo que implica, tanto en lo profesional como en lo personal. El hecho de extender un hoax en Internet tarde o temprano deberá constituir un delito de difamación.

De Delize
Además de las precauciones lógicas con los datos más importantes, hay una sencilla regla general para evitar ver manchada su identidad digital: no cuelguen en Internet datos que no les gustaría que viesen su madre, su jefe, un profesor o un futuro empleador. Ni fotos en bañador haciendo posturitas, ni opiniones políticas vehementes, ni chistes de mal gusto. Y muy importante, de nuevo: hagan que sus amigos, familiares y cualquier otra persona que pudiera hacerlo tomen conciencia del problema y hagan lo propio. Si quieren colgar opiniones personales sobre la política fiscal del gobierno, poner a parir la empresa en la que trabajan o ejercer de troll en algún foro (si les da por esto último, la maldición del Walhalla entero caiga sobre ustedes) usen pseudónimos… claro que llegado el caso también es posible identificarles por la dirección IP. Tal vez piensen que exagero, pero yo que ustedes no me arriesgaría. Tengan en cuenta que a día de hoy, con la que está cayendo, hasta los bancos se dedican a hacer recopilación de datos en la red sobre aquellas personas que les piden un crédito para saber si concederlo o no.

No sé el autor, pero tiene gracia
Finalmente, una opinión personal sobre el uso de redes sociales. Si bien son el máximo exponente del problema que constituye la identidad digital, no son ni mucho menos el único medio; en todo caso, al compartir con el mundo de forma explícita los datos que proporcionamos, son, por lo tanto, los medios que podemos controlar de forma más sencilla. En mi caso, no soy demasiado partidario de las mismas, porque en general no acabo de encontrarles demasiada utilidad; sólo dispongo de una cuenta en la red para profesionales Linkedin, intentando precisamente cuidar los aspectos mencionados anteriormente. Sobre Facebook no soy tan radical como Leif Harmsen, ex usuaria de esta red social que a día de hoy aboga públicamente por su abolición, pero creo que tiene demasiados problemas de gestión de la privacidad, además de un, por lo general, pésimo uso por parte del público; de hecho, es el uso de esta red uno de los motivos de que estén saltando todas las alarmas entre los sociólogos con el tema que nos ocupa hoy. Twitter puede tener un enfoque más profesional (de hecho, generalmente lo tiene), y aunque 140 caracteres son casi siempre demasiado escasos para transmitir algo con cierta enjundia, es útil para propagar algunas ideas o enlaces con agilidad. De todos modos, hay demasiada gente que piensa que el universo en su conjunto está pendiente de que se vaya al cine o de que su cena tarde mucho en llegar. Finalmente, sobre Google+ no puedo opinar ya que no he invertido tiempo en él, aunque creo que puede ser un duro competidor para Facebook debido a que, al fin, parece tomarse mucho más en serio el tema de la privacidad. De su tendencia a organizar a la gente en círculos, al igual que Dante, mejor no opino.

Para gente interesada en este tema (espero que todos los asiduos a este blog, de ahora en adelante), les dejo algunas referencias. Totalmente imprescindible para empezar esta presentación, realizada con el mismo propósito que yo, de crear conciencia del problema. De manera menos informal, este trabajo también me parece de muy alta calidad; de hecho, me ha servido en muchos aspectos como guía para este humilde artículo. Finalmente, esta pequeña recopilación de consejos prácticos al respecto de otros aspectos de este tema, que puede interesar particularmente a los padres.

Me despido con una frase que espero que les dé que pensar; pueden intentar averiguar su autor, aunque buscarla en Google es tan fácil que no deberían ni considerarlo como un reto:

La mentira elegida pasaría a los registros permanentes y se convertiría en la verdad.

Cuídense.

Juan.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El clima en los archivos históricos

Entroncando con lo que comentaba Roberto en la anterior entrada, es importante acudir a conferencias, tanto a título profesional como, también, para temas que nos interesan o sobre cultura general. Ayer tuve la oportunidad de acudir en el planetario de Madrid a la charla "El clima en los archivos históricos", por Ricardo García Herrera, una de las eminencias españolas en este campo. Lamentablemente no puedo compartirla completa con ustedes, pero si puedo hacerles una breve reseña.

En la ponencia, que hubiera sido del agrado de cualquier historiador y de cualquier navegante o aficionado a los temas náuticos, nos explicaron la importancia de determinar el clima en el pasado para poder comprender mejor el actual y mejorar nuestras predicciones. Resulta particularmente importante comprender el periodo previo a la revolución industrial, para diferenciar causas naturales y antropogénicas. Además del estudio de los anillos de árboles y testigos de hielo, tenemos una fuente de información bastante fiable en los últimos siglos: los cuadernos de bitácora de los navegantes europeos. Lamentablemente otros periodos históricos y civilizaciones o no usaban estos registros o se han perdido, pero al registrarse cada hora la posición, velocidad, viento, etc. del navío a partir de la edad moderna se ha podido hacer un estudio implicando a 300.000 registros (¡apenas un 5% del total!) de navíos españoles, franceses, británicos y holandeses en sus viajes por casi todo el mundo. Lamentablemente los grandes navegantes portugueses no han podido dejarnos sus datos debido a la destrucción de los archivos.

Resulta muy curioso que el Archivo General de Indias pueda contener tanta información clave para estudiar el fenómeno del calentamiento global, del cual, todo sea dicho, nos recomendaron filtrar la información que nos llega por los medios convencionales, demasiado simplificada, ya que si bien es un hecho aquí y ahora, resulta imposible a día de hoy hacer predicciones fiables sobre su evolución. Por otra parte, otras fuentes de información llamativas están en lugares como la catedral de Las Palmas: los "libros del pan". En ellos se anotaba el diezmo, pagado en cereal, por los habitantes, con un sistema de doble contabilidad. Esto permite saber el volumen de las cosechas durante siglos, y por tanto, el clima dominante.

Otra curiosidad es como, con estos datos, han conseguido reconstruir la trayectoria completa de un huracán aun más fuerte que el famoso Katrina cuando Nueva Orleans era aún colonia española, dejando en evidencia así a quienes afirmaban que era algo inédito e imposible de predecir. Igualmente, han logrado desmentir también a las compañías de seguros y las noticias que afirmaban que las costas de la península ibérica estaba ante un nuevo escenario, inédito, de exposición a estos fenómenos; si bien son muy raros, hay constancia de varios en los últimos siglos.

Puesto que esto da para mucho y no quiero extenderme, simplemente les invito a que, si tienen la oportunidad, acudan a este tipo de charlas. Les dejo aquí un par de enlaces sobre el tema:
Espero haberles abierto una nueva perspectiva sobre la poderosa unión entre ciencia e historia. Cuídense.


Juan.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

De la importancia de congresos y ponencias.

Entre todos los carteles que pueblan las paredes de nuestra facultad, en muchas ocasiones podemos ver información sobre seminarios o congresos.

Podemos pensar que no es necesario ir, o que si no nos van a poner nota poco nos importa. Pero es que en realidad los congresos y seminarios encierran muchas virtudes y oportunidades para nosotros.Tampoco con ello digo que sea necesario ir a todos. Lógicamente si nosotros nos queremos especializar en arquitectura militar en la Edad Media, un congreso sobre los movimientos liberales en Europa como que no nos interesa.

Un congreso es la oportunidad para ver a algunos de los mejores especialistas en la materia que nos interesa y conocer el trabajo de otros que a lo mejor hasta ése momento no conocíamos.Para ello no dudemos en asistir a un ciclo de conferencias en otra ciudad e incluso país si así lo consideramos oportuno.  Si lo planificamos bien y con tiempo no tiene por  qué  resultarnos caro.

A las clases habituales debemos unir el trabajo de ir especializándonos en el campo que nos interese. ¿Y sólo eso? Ni mucho menos. Empezad a fijaros en cómo los ponentes realizan sus conferencias. En un futuro vosotros podréis veros en las mismas y más si os vais a decantar por la docencia. Fijaos en cómo las estructuran y luego comparadlas con el escrito. Veréis como varía en algo.

Otra virtud de los congresos es que si ya somos estudiantes de máster o último año, puede servirnos para establecer una red de contactos profesionales que en un futuro nos será de gran ayuda. Esto también es parte esencial de los congresos.

En estos casos lo complicado es enterarse de todas aquellas conferencias que se produzcan en nuestra especialidad. Hay listas de distribución que ayudan, pero que nunca alcanzan a reunir todas las que se producen.  Por ejemplo para los que se quieren especializar en Historia Moderna, el Portal de la Fundación española de Historia Moderna ofrece a sus socios un boletín semanal con aquello que consideran más importante.

Por eso este humilde blog, y otros como este, en cuanto nos enteramos de un curso o seminario que creemos interesante lo colgamos inmediatamente, para que todo aquel que le interese pueda ir.

Espero que asistáis todos a partir de ahora a congresos de vuestro interés y agrado.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Cómo gestionar la identidad digital? - I

Sólo en las matemáticas existe la identidad entre las cosas que conocemos y las que se conocen en modo absoluto.
Umberto Eco

Hoy quiero hablarles de uno de los temas más en boga e importantes en la sociedad digital, junto a la neutralidad de la red. De este último tema, uno de mis campos de batalla personales, hablaré otro día con brevedad, simplemente para que lo conozcan. Lo que pretendo transmitirles hoy es el concepto de identidad digital, y la importancia de mantener la misma tan impecable como la identidad tradicional. Espero que alguno se sorprenda con lo que digo, y tome conciencia de la importancia de este tema que a menudo pasa desapercibido, ya que se trata de un trabajo comunitario; en cierta manera, en las redes funcionamos conjuntamente como inteligencia de enjambre.

¿Qué entendemos por identidad digital? Es, a grandes rasgos, la información que puede obtenerse sobre nosotros a partir del conjunto de datos que ofrecemos al resto de usuarios de Internet. Hay definiciones más técnicas, pero para nosotros de momento bastará con esta. También es llamada en ocasiones Identidad 2.0; personalmente considero este tipo de expresiones totalmente simplistas y mediáticas, pero la incluyo aquí para que les suene. Recuerden: no es lo mismo datos que información. Los datos se transforman en información cuando, en el contexto adecuado, se convierten en útiles.

¿Y por qué hemos de cuidarla? Ya Roberto dio un esbozo de ello en otra entrada de este humilde blog: porque en nuestra sociedad, conectada a distintas redes de comunicación de forma permanente, esta identidad aporta sobre nosotros muchos datos de forma pública. Hoy día no existen una identidad online y otra offline: son la misma a través de diferentes medios. Las redes sociales, además de otros sitios en la red, no son más que nuestra moderna ágora. En ellas podemos dar rienda suelta a nuestras opiniones y escuchar otras, comerciar, informarnos y hacer amistades, pero todo lo que hagamos y digamos en ellas queda, de una forma u otra, registrado, y puede ser visto posteriormente por los demás. Esto es particularmente cierto en el caso de los nativos digitales; los nacidos a partir de 1990, aproximadamente, no saben cómo es el mundo sin las modernas redes de comunicaciones, y sus habilidades con las mismas pueden parecer hasta sorprendentes… y puede que también, en algunos casos, su falta de conciencia sobre algunos problemas que implican. Pecados de juventud, sin duda, pero en todo caso, como casi todo en esta vida, tomar conciencia del problema y actuar con sentido común nos evitará muchos problemas. Sí, ya sé, a Superman le funcionaba lo de ponerse gafas y un traje, pero es que en aquella época no había Facebook; además, aunque pueda sorprender a los más jóvenes, había unas estructuras llamadas cabinas telefónicas, que usaba para cambiarse.

Para empezar, que no se alarme nadie y empiece a dar de baja todos sus perfiles en las redes sociales. Una identidad digital bien gestionada es un excelente escaparate (sin necesidad de mudarse al Barrio Rojo de Amsterdam), tanto en lo profesional como en lo personal; nuestra imagen pública puede verse, sin duda, muy reforzada si sabemos cómo hacerlo. Esto es porque la primera característica de nuestra identidad digital es la visibilidad: hoy día es obligatorio estar en la red de una u otra forma en lo que se refiere a nuestra identidad profesional. Una empresa mayor que la tienda del 13 de la Rúe del Percebe que no esté en la red hoy se puede decir que no existe. A la hora de buscar trabajo, clientes o proyectos hoy día es básico saber venderse y dar una imagen distintiva. Esto se consigue con nuestros perfiles en redes sociales, con un blog, con la firma de nuestro correo, o incluso con las opiniones que hemos dejado en foros. El anonimato es cada día más difícil en Internet, para bien y para mal. Todo deja rastro, basta con dejar el que nos interesa, y, sobre todo, separar la parte profesional de la personal.

¿Y por qué hemos de hacer esta separación? Porque la segunda característica a tener en cuenta es la privacidad. Hoy día nuestro correo electrónico, teléfono, fotografías, currículum y otros datos son prácticamente públicos. Al darnos de alta en las páginas ofrecemos una información que, si bien está razonablemente bien protegida en España por la LOPD, no deja de estar en manos de terceros, en algunos casos aun después de darnos de baja. Y a pesar de la vigencia de la LOPD, muchas de las páginas son extranjeras, así que llegado el caso no sé qué tal andan de presupuesto para ir a reclamar a una empresa taiwanesa. Por tanto, en lo referente a este punto, la aproximación más adecuada me parece esta: la mejor manera de proteger tu privacidad en la red es asumir que no la tienes y modificar tu comportamiento en línea de acuerdo con ello. 

Estos dos parámetros repercuten en el último a tener en cuenta: la reputación. Tal vez piensen que no les afecta, pero si se paran a pensar, muchas de nuestras decisiones de compra, de reserva de hotel y de restaurante, o de descarga de software aunque sea gratuito, dependen de la opinión de terceros en base a la nota que le otorguen al producto en la página correspondiente. Por tanto, buenas opiniones sobre nosotros en redes sociales profesionales, foros académicos o laborales adecuados, o sobre nuestro blog repercutirán positivamente en la percepción sobre nosotros, lo cual nos facilitará el vender nuestros hermosos jabalíes. Para conseguir esto es imprescindible cuidar escrupulosamente los dos aspectos citados anteriormente.

Llegados a este punto, la pregunta lógica es la que da título a esta entrada: ¿cómo gestionar esta identidad digital? No hay una receta mágica, ya que cada uno tendrá sus propios intereses en la red. En todo caso, hay que tener los tres parámetros indicados más arriba, y considerar varios aspectos adicionales, para los cuales cada uno tendrá que generar su propia receta. Por no hacernos demasiado pesados, ya que el tema da para mucho, continuaremos en posteriores entradas sobre el tema. Mientras tanto, les recomiendo que se vean algún capítulo de la 7ª temporada de la serie How I Met Your Mother, que les ayudará a afianzar conceptos con este tema.

Cuídense.

Juan.

Actualizado 10/11/11: ya está disponible la segunda parte del artículo en este enlace.